ACADEMIA DOMINICANA DE LA LENGUA
CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
Fundada el 12 de octubre de 1927
“La Lengua es la Patria”
Santo Domingo, República Dominicana

ACTIVIDADES ACADÉMICAS DE NOVIEMBRE DE 2019

Estimados académicos:

Esta crónica de las actividades realizadas por la Academia Dominicana de la Lengua en el mes de noviembre de 2019 contiene ponencias y estudios sobre nuestra lengua.
Del suscrito, les enviamos “Reporte de actividades”, incluida la reseña del Congreso de las Academias celebrado en Sevilla, con el testimonio de María José Rincón. Y una “Valoración de León David”.
Publicamos el estudio de Jorge Urrutia sobre la novela de José Enrique García, Tabernas de náufragos, que se presentó en Sevilla con su poemario Arcilla solo arcilla. Y las ponencias de Leopoldo Minaya y Luis Quezada sobre la lírica de León David. Insertamos un texto de León David sobre el arte de la creación poética y una disertación de Segisfredo Infante sobre su trayectoria literaria.
Damos a conocer también, en Publicaciones de la Academia, el resumen de dos textos de nuestros académicos publicados por la Academia Dominicana de la Lengua, reseña que haremos de todas las publicaciones de la ADL.
Y estudios del español dominicano de María José Rincón (“Temas lexicográficos”), Rafael Peralta Romero (“Temas ortográficos”), Fabio Guzmán Ariza y Ruth Ruiz (“Temas gramaticales”), Roberto Guzmán Silverio (“Temas idiomáticos”), con las recomendaciones léxico-semánticas, gramaticales y ortográficas del equipo lingüístico de la ADL y la Fundación Guzmán Ariza pro Academia Dominicana de la Lengua.

Reciban, con mi distinción y afecto, mis saludos cordiales.

Dr. Bruno Rosario Candelier
Director.-

Dirección postal
Academia Dominicana de la Lengua
Calle Mercedes 204, Ciudad Colonial,
Santo Domingo, República Dominicana

Dirección electrónica
Teléfono 809-687-9197
http:www.academia.org.do

ACADEMIA DOMINICANA PARTICIPA EN EL CONGRESO DE SEVILLA

Tres delegados de la Academia Dominicana de la Lengua, José Enrique García, María José Rincón y Bruno Rosario Candelier, participaron en representación de la República Dominicana en el XVI Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española celebrado en Madrid, Sevilla y Córdoba, España.
En ese memorable congreso internacional los directores y las delegaciones de las Academias del mundo hispánico fueron recibidos en la sede de la Real Academia Española en Madrid por el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, ocasión que sirvió de ameno intercambio con los académicos de la corporación madrileña y las delegaciones académicas de Hispanoamérica, Filipinas, Guinea Ecuatorial e Israel.
El Congreso de las Academias tuvo lugar en la ciudad andaluza de Sevilla donde se desarrolló el programa académico, social y cultural con ponencias sobre variados temas lingüísticos y literarios, presentación de libros de lengua y literatura, disertaciones sobre las variantes dialectales del español en el mundo hispánico, la enseñanza de la lengua española, la creación y la interpretación de la literatura y el aporte de los escritores al desarrollo de la lengua y las letras castellanas.
María José Rincón y Bruno Rosario Candelier presentaron el Diccionario del español dominicano y los Diccionarios de símbolos, de mística, fraseológico y de refranes, publicados por la ADL, así como la obra lexicográfica De la eñe a la zeta, de la académica hispanodominicana. También dieron a conocer dos nuevas obras de José Enrique García: la novela Taberna de náufragos y la obra poética Arcilla solo arcilla, publicaciones de la ADL de las que damos cuenta en esta entrega.
En esta jornada cultural de la lengua española los académicos dominicanos dictaron charlas y conferencias: María José Rincón habló de la lexicografía en la confección de diccionarios en la Universidad de Sevilla; Bruno Rosario Candelier disertó sobre el español dominicano en la Sala Santo Tomás del Ayuntamiento de Sevilla, y dio una charla sobre el Interiorismo a estudiosos de la literatura; y José Enrique García habló de la renovación poética de la lírica dominicana y participó en el recital “El turno de los poetas”, en la Academia de Bellas Letras de Sevilla.
El programa del congreso tuvo tres partes: una académica de carácter interno, reservada a los miembros de las corporaciones de la lengua; otra cultural abierta a los ciudadanos; y una social para recreación y entretenimiento. El amplio y variado conjunto de actividades culturales que ofreció este Congreso constituyó una iniciativa novedosa dirigida a fortalecer la relación de las Academias con la sociedad y a potenciar la proyección de su acción panhispánica.
Entre los variados proyectos operativos de este congreso figuran los siguientes:
-La RAE difundirá una palabra diaria para ilustrar a los usuarios de la lengua sobre su forma correcta y apropiada para fortalecer el buen uso de la lengua española.
-Se ha creado una plataforma en línea para la enseñanza de la lengua española.
-Se procederá a la actualización del Diccionario panhispánico de dudas.
-Se incorporarán nuevas entradas léxicas al Diccionario de la lengua española (DLE), cuya próxima edición, la número 24, será electrónica.
-Se reclama la participación de todas las Academias de la Lengua Española en la red electrónica de la RAE, como vía rápida y actualizada para los asuntos de lengua.
-Avanza la labor de actualización del Diccionario histórico de la lengua española.

-Se intensificará la labor lexicográfica para la publicación de la segunda edición del Diccionario panhispánico de dudas, el Diccionario de americanismos y la Nueva gramática de la lengua española. Sin obviar el Nuevo diccionario histórico del español. En esos diccionarios ha estado colaborando la Academia Dominicana de la Lengua.
-El pleno de los directores acogió la propuesta de que cada Academia de ASALE asuma la confección del Tesoro lexicográfico de su propia variante idiomática.
-Se acordó la colaboración de todas las Academias con el CORDIAM, plataforma léxica electrónica creada y auspiciada por la Academia Mexicana de la Lengua, que debemos aprovechar por un mejor conocimiento y desarrollo del español.
-El Diccionario del español jurídico, de Santiago Muñoz Machado, es pauta y modelo de glosarios especializados en otros saberes científicos, artísticos y humanísticos.
-Seguirá la actualización y la renovación del Diccionario de la lengua española con entradas más amplias al formato digital para la próxima edición electrónica del DLE.
-El proyecto “LEIA”, en marcha ya, se concibió para adecuar el genio de la lengua española a la inteligencia artificial del fuero electrónico de manera que la máquina asuma la lengua española de manera apropiada.
-La nueva página electrónica de la Asociación de Academias de la Lengua Española (www.asale.org) tiene como objetivo mostrar al usuario el trabajo de la Asociación de las 23 academias hispanoparlantes. Actualmente se está construyendo una plataforma renovada de manera que ASALE, con el propósito original de su creación en 1951, “trabaje a favor de la unidad, integridad y crecimiento de la lengua española, que constituye el más rico patrimonio común de la comunidad de hispanohablantes”.
-Respecto a la Nueva gramática de la lengua española, también se renovará como la gramática. Se cumplen diez años desde que la RAE y ASALE sacaron a la luz los primeros dos volúmenes de la Nueva gramática de la lengua española (Madrid, Espasa, 2011), cuando se publicó el tercer volumen, junto con un DVD complementario. Transcurridos dos lustros, la Asociación de Academias abordará la renovación de esta obra mediante las tareas que conllevará la renovación y la publicación de otra edición.
-Para la reedición del Diccionario panhispánico de dudas, publicado en el 2005, en razón de que es la primera obra elaborada con criterios panhispánicos en colaboración con todas las academias, se renueva el compromiso de su actualización, ya imprescindible, tras la aparición de obras panhispánicas fundamentales, como Nueva gramática de la lengua española (2009), Ortografía de la lengua española (2010), Diccionario de americanismos (2010), Diccionario de la lengua española (2014). A esas ediciones han de sumarse las obras que difunden y explicitan la norma lingüística, como El buen uso del español, el Libro de estilo de la justicia y el Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica. Se dijo que en la actualidad hay contenidos del DPD que han quedado obsoletos y que es urgente revisar, máxime cuando las páginas electrónicas de las Academias tienen, entre sus recursos, la posibilidad de ofrecer consultas en línea.
-Una moción del director de la Academia Mexicana de la Lengua, Gonzalo Celorio, en virtud de los acuerdos en el Congreso de Córdoba, Argentina, sobre la necesidad de incorporar proyectos colectivos a la actividad académica, presentó la propuesta de que el Corpus diacrónico y diatópico del español de América (CORDIAM), alojado y gestionado por la Academia Mexicana de la Lengua (AML), sea acogido como una de las obras de la ASALE junto con la Academia Mexicana que representa, es decir, que pase a ser una actividad identificada con el sello AML-ASALE, que el pleno acogió y aprobó. El CORDIAM, disponible en la red desde el XV Congreso de las Academias de la Lengua, es un corpus panamericano, que abarca a los 19 países de Hispanoamérica, más otros cinco países americanos donde se escribió y habló en lengua española, en tanto que fueron territorios de la Corona Española hasta el siglo XIX. Tiene además algunas prestaciones informáticas innovadoras en el campo de los corpus en lengua española, que lo hace una realidad alineada con el futuro deseable para las Academias de la Lengua, ya que enriquece los trabajos académicos dirigidos a la investigación, con el conocimiento de la sociedad, de las expresiones literarias, periodísticas y de hablantes “comunes” en siglos anteriores. Según el informe de la mexicana Concepción Company y la uruguaya Virginia Bertolotti, coordinadoras del CORDIAM, esa plataforma contiene, actualmente, 8093046 palabras, en 11679 textos (4945 de documentos de archivo, 1653 de literatura y 5081 de prensa). Por su amplitud cronológica y geográfica y por contener numerosos documentos de diversos temas, es una base multidisciplinaria para conocer la memoria histórica lingüística, migratoria, económica, social, cultural, antropológica o etnológica en que los hispanoamericanos han construido su mundo.
-Se acordó elaborar un Diccionario panhispánico de escritores, con las biografías de los literatos de cada país desde los orígenes hasta la actualidad, como una forma de preservar la cultura literaria del mundo hispánico y de colaborar con el trabajo de estudiantes, profesionales e investigadores. Se procurará disponer de una fuente segura para no depender de las imprecisiones que suelen aparecer en Wikipedia, blogs, editoriales o en datos proporcionados por lectores comunes, investigadores o libreros. Se trata de reconocer la labor de las Academias de España, Hispanoamérica, Guinea Ecuatorial, Filipinas y la Academia del Judeoespañol en Israel para que se conozca el patrimonio literario común, a fin de seguir trabajando con sentido panhispánico.
-Una moción de la Academia Chilena de la Lengua fue presentada para que cada Academia elabore un corpus de referencia nacional en formato electrónico y accesible en Internet, con un sistema de codificación común que aproveche la experiencia de los corpus CREA y CORPES XXI, con los que los nuevos corpus deberán ser compatibles. Se procurará que estos corpus constituyan una muestra representativa de las variedades regionales, proporcionando información sobre la diversidad del léxico del español.
-Igualmente se propuso que cada Academia elabore un Tesoro lexicográfico nacional, proyecto que asume nuestra Academia para ejecutarlo a partir del próximo año, para integrarnos al aporte del Tesoro lexicográfico panhispánico, en proyecto.
-Respecto al Diccionario de autoridades, los Estatutos de la Real Academia Española indican que será ocupación de la Academia perfeccionar su diccionario común de consulta general y proseguir la elaboración del Diccionario histórico de la lengua española. El objetivo de construir un diccionario histórico del español es un proyecto de la corporación madrileña, que desde 1914 decidió elaborar un diccionario “de mayor empeño con la evolución de las palabras, tanto en su forma como en su significado, único modo de que pueda estudiarse la vida de nuestro idioma” (Diccionario histórico de la lengua castellana, Madrid, Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1914, p. 8). Desde la creación del Seminario de Lexicografía de la Real Academia Española los lexicógrafos de la RAE han estado trabajando en la redacción de ese magno diccionario.
En fin, fue entusiasta la participación de los directores Gonzalo Celorio (México), Raquel Montenegro (Guatemala), Juan Ramón Martínez (Honduras), Víctor Manuel Sánchez (Costa Rica), Francisco Arellano Oviedo (Nicaragua), Alfredo Matus Olivier (Chile), Alicia Zorrilla (Argentina), José Luis Rodríguez (Filipinas), Jorge Covarrubias (USA), Juan Carlos Vergara (Colombia), Susana Cordero (Ecuador), José Luis Vega (Puerto Rico), Horacio Biord (Venezuela), Bruno Rosario Candelier (República Dominicana), Wilfredo Penco (Uruguay), Margarita Vásquez (Panamá), Rogelio Rodríguez Coronel (Cuba). Adriana Valdez (Chile), José Antonio Moreno Ruffinelli (Paraguay), Agustín Nze Nfumu (Guinea Ecuatorial); y de la RAE, brillante y ejemplar en sus intervenciones, fue la conducción del director de la RAE y presidente de ASALE, Santiago Muñoz Machado; agraciada y luminosa las tareas de la secretaria Aurora Egido; positiva y enriquecedora las actuaciones de Pedro Álvarez de Miranda, Guillermo Rojo, Paz Battaner, Ignacio Bosque, José Antonio Pascual, Salvador Gutiérrez, Darío Villanueva, José Manuel Blecua y Francisco Javier Pérez. Y, como siempre, clave y cardinal, el trabajo discreto y callado de Pilar Llull, la indispensable jefe del gabinete de la presidencia.
En este encuentro internacional de académicos de la lengua, María José Rincón presentó el Diccionario del español dominicano, de la ADL, y los diccionarios de símbolos, de fraseología, de mística y de refranes, de Bruno Rosario Candelier, quien a su vez comentó la obra de María José Rincón, De la eñe a la zeta; y ambos académicos presentaron las nuevas obras de José Enrique García, Taberna de náufragos y Arcilla solo arcilla, que prologara el académico español Jorge Urrutia, correspondiente de nuestra Academia en Madrid. Además, los delegados dominicanos dictaron charlas y conferencias: a este director le correspondió hablar sobre el español dominicano; nuestra lexicógrafa, disertó sobre la lexicografía, y José Enrique García participó en el recital de poesía. Los tres participamos en las actividades académicas pautadas en el programa en las que representamos a la Academia Dominicana de la Lengua.
En mi charla sobre el “Perfil del español dominicano” dije que los hablantes de la República Dominicana tenemos el privilegio de hablar la lengua española que vino signada desde sus orígenes por una impronta espiritual impregnada en la prosapia de su fuero idiomático. La lengua de Gonzalo de Berceo, santa Teresa de Jesús y Miguel de Cervantes produjo sus primeros balbuceos en el monasterio de San Millán de la Cogolla en el año 977 de nuestra era cristiana y, desde entonces, con la obra luminosa de Garcilaso de la Vega, fray Luis de León y san Juan de la Cruz, entre otros grandes creadores de poesía y ficción, el idioma de Castilla tiene un peculiar aliento trascendente que responde a la esencia primordial de la estirpe castellana, que el Logos de la conciencia, fuero y cauce de la creación verbal de la más alta espiritualidad, canaliza en la palabra. También subrayé que el genio de nuestra lengua tiene varias señales, como la vertiente creadora de los hablantes con el poder de generar nuevos términos inspirados en la realidad sociocultural o la capacidad para dotar de nuevos significados a vocablos de la lengua española; o creación de diminutivos con valor afectivo; la composición de voces formadas con derivaciones léxicas y morfológicas endosadas a nuevos sentidos; y la creación léxica inspirada en voces de otras lenguas y, desde luego, la dotación de una dimensión de hondura espiritual fraguada en la obra de nuestros escritores que da cuenta, desde el fuero de la conciencia, de la vinculación de la palabra con la savia de nuestra lengua y idiosincrasia de nuestra cultura. Esa hondura tiene una proyección espiritual que permite apreciar en la obra de poesía y ficción, la luz interior de la conciencia que la palabra formaliza. Esa es una distinción significativa del español dominicano. En esa sesión contamos con la presencia y coordinación del secretario general de ASALE, Francisco Javier Pérez; el director de la Escuela de Lexicografía de la RAE, Pedro Álvarez de Miranda; la delegada canaria en el congreso, la lexicógrafa Dolores Corbella; la responsable lexicográfica del Diccionario de la lengua española, Paz Bataner; y Aldina Quintana, delegada de la Academia Nacional del Judeoespañol de Israel, entre otros lexicógrafos.
En una de las sesiones del congreso, el director de la Academia Nicaragüense de la Lengua, Francisco Arellano Oviedo, leyó una carta en la que se consigna la elección del director de la Academia Dominicana de la Lengua como miembro honorario de la citada corporación centroamericana. Los proponentes de la ANL basaron su moción en “los méritos académicos de Bruno Rosario Candelier en pro de la lengua común, autor de 61 libros publicados, con una esmerada formación académica y una vasta experiencia magisterial desarrollada en universidades de su país y del extranjero, quien ostenta el grado de doctor en Filología Hispánica de la Universidad Complutense de Madrid”.
En este maravilloso congreso disfrutamos el encanto singular de Sevilla, donde comprobamos que Gustavo Adolfo Bécquer no se equivocó al decir que las oscuras golondrinas volverían a posar sus temblorosas alas en los floridos balcones andaluces. Y muy finas y amables fueron las atenciones de las hermosas azafatas. En Sevilla tuve presente que esa histórica urbe andaluza fue la cuna de grandes creadores, como Antonio de Nebrija, Antonio Machado y Vicente Aleixandre. Celebramos la feliz idea de nuestro presidente, el distinguido cordobés Santiago Muñoz Machado, al disponer un pasadía en Córdoba, con visita a su impresionante Catedral y Mezquita, y los floridos patios cordobeses en sus antiguas callejuelas y el confortable hotel El Alcázar del Rey, donde nos hospedaron, desde donde pude apreciar que en esa hermosa ciudad aún fluye rediviva el aura mística de la tierra que vio nacer a Séneca, Maimónides y Góngora, de cuyas obras literarias habían trenzado verdades poéticas en las paredes interiores y en las habitaciones del hotel.
El congreso de Sevilla, donde se alternaron sesiones académicas con visitas a centros históricos, como el Archivo de Indias y los alcázares andaluces, a tertulias amenas y divertidas, al disfrute del flamenco con la ronda de la mezquita y catedral en Córdoba, convocado y organizado por la Real Academia Española, reunió a prestigiosos lingüistas y escritores del mundo hispanohablante de cuatro Continentes, propició un mayor intercambio entre las Academias con el compromiso de mantener la unidad y el uso del buen del español, patrimonio idiomático común de millones de personas, con la pertinente valoración de los códigos lingüísticos que fortalecen su mejor difusión y valoración entre los hablantes y estudiosos de la lengua española en el mundo. Madrid/Sevilla/Córdoba, RAE/ASALE/ADL, 3-9 de noviembre de 2019.

JOSÉ ENRIQUE GARCÍA PRESENTA DOS LIBROS EN SEVILLA

El escritor, académico y secretario de la ADL, José Enrique García, presentó sus dos libros más recientes en el marco del XVI Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española celebrado en Sevilla, España. Se trata de la novela Taberna de náufragos, comentado por nuestro académico correspondiente en Madrid, Jorge Urrutia, y el poemario Arcilla solo arcilla, presentado en la ciudad andaluz y en Madrid.
En su estudio crítico de la novela, el poeta y ensayista español dijo que a la taberna literaria acuden dos tipos de personas, los acompañados y los solitarios: “Los acompañados porque carecen de otro lugar donde reunirse” y los solitarios “porque confían en que hallarán compañía”. De estos últimos, el narrador los asume como los personajes de la novela. Y acotó: “José Enrique García es poeta, como Ronsard, como Darío, como Juan Ramón. No los igualo. No los distingo. Pero todos ellos saben de la función y la fuerza de la palabra para describir lo más íntimo del ser humano. Para expresar también el desengaño. En un momento de la novela se citan dos versos de Darío: “Gozad de la carne, ese bien/que hoy nos hechiza”. Las rosas siempre se nos están escapando, recordamos. Los versos pertenecen al “Poema del otoño”. La estrofa termina con otros dos que el libro de García no incluye: “y después se tornará en/polvo y ceniza”. Un especialista en métrica se detendría inmediatamente en la rima con palabra vacía, bien/en, tan rara en la poesía española; pero nosotros nos fijaremos en cómo ese abandono de la preposición al final del verso deja que el siguiente sea tan solo “polvo y ceniza”. Hay que gozar de la carne, sí, hay que cortar la rosa, ya mismo, pero después, cortada o no, únicamente tendremos en las manos polvo y ceniza”, consignó Jorge Urrutia, en su presentación de Taberna de náufragos, la nueva novela de García.
El párrafo siguiente ilustra el modo activo, directo y elocuente de narrar del novelista dominicano: “La tarde agoniza, pocos rastros de ella quedan en los techos de los edificios próximos. En el cuarto, la oscuridad comienza a poseer los rincones, a extender su dominio transitorio. Las luces regadas por las calles. El ir y venir de las gentes asciende hasta allí. Los dos hombres permanecen en silencio: asisten, al parecer, a la contemplación de ese imperceptible paso del tiempo que no pueden eludir porque crea un intermedio, una zona indecisa, un estado que casi es inaccesible por su levedad. Así, el tiempo opera en ellos, en actitud de silencio, de solemne silencio sin que medie ningún impulso y fluyendo un pacto que la costumbre establece para siempre y que se hace más duradero puesto que no hay mediación de la palabra, solo el asentimiento que procede de una común reflexión sobre las cosas ordinarias, los pujos de cada día, y aquello que se observa y piensa como trascendente. Fernando rompe el silencio con un manotazo sobre la mesa” (José Enrique García, Taberna de náufragos, Santo Domingo, Búho, 2019, pp. 94-95).
El segundo libro de nuestro agraciado poeta y académico santiaguero, presentado en España y titulado Arcilla solo arcilla, su título evoca la reflexión angustiosa de los cordobeses Séneca, Maimónides y Góngora, incluye 14 poemas donde el amor, el dolor y la nostalgia, que es una suerte de dolor, se presentan como evocación añorada de la vida, mera consumación de la carne y su delirio ante el impacto de la pasión erótica.
Mediante una indagación grávida y luminosa de la realidad vital, José Enrique García se instala en el fuero de la conciencia donde retoma una temática eterna asumida desde una mirada crítica de quien explora el sentido de la vida bajo una onda estética y espiritual, limpia y densa, como efectivamente es la voz poética de este destacado académico y poeta dominicano. En cualquiera de sus poemas, José Enrique García ausculta y revela, cuestiona y certifica, pondera y exalta, en busca de la voz honda y secreta, profunda y trascendente, como lo confirman los versos del poema titulado “Primera risa”: “Hastiada/lo deja allí sobre las yerbas/desnudo, envuelto en lástima./Y en su rostro, no la risa/sino una mueca se dibuja:/un trazo de desprecio. /Y echa a andar/en libertad arrebatada al otro/por convicción y fuerza/y empezaron los ojos a ganar/otras formas, otras dimensiones/diferentes a las acostumbradas del mirar /que el mirar mismo insospechaba /y habituaban también desde comienzo” (José Enrique García, Arcilla solo arcilla, Santo Domingo, ADL, 2019, p. 31).
José Enrique García (Santiago, 1948), tiene una licenciatura en letras por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, y un doctorado en filología por la Universidad Complutense de Madrid. Miembro numerario de la Academia Dominicana de la Lengua, poeta, narrador, ensayista, crítico literario y profesor, ha publicado las siguientes obras poéticas: Meditaciones alrededor de una sospecha, 1977; El fabulador, 1980 (Premio Siboney); Ritual del tiempo y los espacios, 1982; Cuando la miraba pasar, 1987; El fabulador y otros poemas, edición del Instituto de Cultura Hispánica, Madrid, 1989; Huellas de la memoria, 1993, y Recodo, 2000 (Premio Nacional de Poesía); El fabulador, Poesía reunida, 1977-2010; Arcilla solo arcilla, 2019. Narrativa: Contando lo que pasa, 1986; Una vez un hombre, Alfaguara, 2000 (Premio Nacional de Novela); Un pueblo llamado Pan y otros cuentos infantiles, 2002 (Premio Nacional de Cuento Infantil); Juego de villanos, 2006; Cuentos menudos, Alfaguara Infantil, 2000; El barco de luz y El otro bobo, Santillana Infantil y Juvenil, 2016. Ensayo: La palabra en su asiento, Banco Central, 2004. Sevilla, ADL, 7 de noviembre de 2019.

APORTE LEXICOGRÁFICO DE PATÍN MACEO Y CARLOS E. DEIVE

Con motivo del 92 aniversario de la fundación de la Academia Dominicana de la Lengua celebramos un “Coloquio de la Lengua”, en el que ponderamos el aporte lexicográfico de Manuel Patín Maceo y Carlos Esteban Deive.
En el programa de promoción cultural de la ADL, abierto al público, examinamos la obra lexicográfica de los académicos Manuel Patín Maceo y Carlos Esteban Deive, respectivamente. En esa jornada lingüística intervinieron Rafael Peralta Romero, con los datos bibliográficos de los citados académicos; María José Rincón disertó sobre “La obra lexicográfica de Manuel Patín Maceo y Carlos Esteban Deive”: y el director de la Academia comentó el aporte literario y lingüístico de los susodichos lexicógrafos.
Entre las informaciones que concitaron interés y atención en el público asistente, fue el hecho de que el Diccionario de dominicanismos, de Patín Maceo, fue el primero que tuvo el aval de esta corporación de la lengua, pues ya se habían escrito otros glosarios, pero sin rigor lexicográfico ni el aval de la institución que vela por el cultivo de la lengua, como fue el Diccionario de criollismos de Rafael Brito, obra precursora publicada en 1930. También se destacó el aporte que, para los estudios lexicográficos significó la publicación del Diccionario de dominicanismos con sus apéndices de americanismos y arcaísmos en el español dominicano, de Carlos Esteban Deive, obra que engrosó la cantera de textos lingüísticos sobre nuestra forma de hablar que había apuntalado, en 1940, El español en Santo Domingo, de Pedro Henríquez Ureña.
En la jornada matutina y en la vespertina hubo turnos para la interacción entre los académicos y los asistentes que quisieron hacer preguntas y expresar su entusiasmo por participar en este espacio tan especial, así como afianzar su interés por el conocimiento de la lengua y extender las felicitaciones a la Academia ya que muchas personas pueden abrevar en las fuentes del conocimiento que ofrece esta corporación de la lengua.
La obra lexicográfica de Manuel Patín Maceo, comentada por María José Rincón, subrayó el hecho de que Patín Maceo tiene el honor de ser el primer autor en crear un diccionario con el respaldo de esta Academia: “Históricamente él no es nuestro primer lexicógrafo, pero sí se puede decir que es la primera obra que se dedica a registrar el léxico dominicano con criterio de exhaustividad, ya que trató de acercarse al léxico deferencial dominicano, que es el léxico de una determinada región o zona nacional en comparación con lo que se usa en el español de España”, aclaró nuestra lexicógrafa.
Nuestra experta en asuntos del lenguaje ponderó los dos diccionarios de Patín Maceo: Dominicanismos, en el que registra el léxico dominicano, y Americanismos en el español dominicano, con las palabras que se usan en el español dominicano, pero que no son exclusivas del español dominicano. Esas dos obras son independientes, que sumadas hacen un gran diccionario y es el gran aporte de Patín Maceo: “Disfruto leyendo a Patín, porque es alguien que sabe de lengua, de gramática y eso no lo podemos decir de todos los diccionarios, porque muchos no tienen la información gramatical correcta, ya que son confeccionados por personas que no tienen especialidad en la lengua española, y Patín sí la tenía y, por lo tanto, es muy fiable su análisis gramatical, además de los términos lingüísticos que incluye en los diccionarios”, dijo nuestra doctora en lexicografía.
Manifestó la ilustre ponente que lo que distingue a Patín Maceo, además de ese afán de exhaustividad, se debe a que por primera vez supera la cantidad del léxico que incluye el conocimiento del léxico con la calidad de la información gramatical. La lingüista dominico-española relató que se divierte cuando lee a Patín, por el hecho de que en su diccionario da ejemplos creados por él mismo. Debió ser un hombre de una personalidad extraordinaria, ya que lo denota en su creación: “Aunque el diccionario es una herramienta para todos, comparte un lenguaje y debe aspirar a ser neutro en personalidad y neutro en ideología; entonces cuando esto se refleja en las páginas de un diccionario estamos cometiendo un grave error como lexicógrafos, pero eso se ha ido aprendiendo con el tiempo y con la práctica lexicográfica. Cuando leemos un diccionario del español antiguo y observamos la personalidad del que lo escribió, lo podemos leer como si fuera una novela, y eso pasa con el diccionario de Patín; sin embargo, lo que a mí me gusta de su diccionario es precisamente eso”, confesó emocionada Rincón González. Terminó diciendo que Patín Maceo como lexicógrafo fue autodidacta, estudioso de la gramática y de la lengua española: “Los lexicógrafos aprendemos mucho de Patín Maceo, aprendemos mucho de su selección del léxico, de la inclusión de ejemplos, de la cantidad de palabras que él incluyó en sus obras lexicográficas y su dedicación a la corrección gramatical”, comentó.
En la historia, ya casi centenaria de la Academia Dominicana de la Lengua, solo de un académico puede decirse que además de ostentar la honrosa distinción de haber sido miembro fundador, dedicó cuarenta años a esta institución.
Manuel Antonio Patín Maceo se cuenta en el grupo de los doce fundadores que el 12 octubre de 1927 dejaron constituida nuestra Academia, en la que Patín Maceo, como los demás fundadores, alcanzó la condición de miembro de número, ocupó el sillón E y mereció la distinción de miembro correspondiente de la RAE. En ese momento, quien sucedería a Patín en la butaca E, Mariano Lebrón Saviñón, nació en agosto de 1922. Desde 2015, la letra E corresponde al académico Fabio Guzmán Ariza.
El historiador Juan Ventura, uno de los biógrafos de Patín Maceo, asegura “que desde sus primeros años de juventud se dedicó al periodismo a través de los periódicos: La Opinión, Listín Diario, La Cuna de América, Nuevo Diario, Cosmopolita, El Tribuno, Pluma y Espada, La Avispa y otras publicaciones. También escribió en la revista Anales, órgano de la Universidad de Santo Domingo, y Educación, revista de la Secretaria de Estado de Educación. Firmaba sus escritos con los seudónimos: Armando Bulla, Armando Reynoso, Facundo y Juan Palomeque”.
Patín publicó los siguientes libros: Principios de ortología española, en 1912; Apuntaciones gramaticales, en 1938; Dominicanismos, en 1940; Notas gramaticales, en cinco tomos, en 1944 y 1946; Americanismos en el lenguaje dominicano, en 1949, y otros textos. También dio a conocer las obras literarias: Hoy como ayer (poesía), en 1945; Cuentos y serpentinas, Saudade, Pétalos y Abalorios.
María José Rincón asegura que Patín Maceo demostró su patriotismo de alma con la redacción de sus libros, que representa la obra fundacional de la producción lexicográfica dominicana, fundamental para entender nuestra lexicografía hasta nuestros días: “No es exagerado decir que Manuel Patín Maceo dedicó toda su vida al cultivo del habla castellana y a propugnar su jerarquización entre nosotros”.
La obra lexicográfica de Carlos Esteban Deive fue presentada por nuestra lexicógrafa, María José Rincón, quien ponderó la labor lexicográfica del escritor y académico de la lengua Carlos Esteban Deive. Explicó que Deive nació en España y generalmente quienes hablan “los dos idiomas” (el español común y el español criollo) tienen un grave problema cuando vienen de España y se encuentran con un léxico completamente diferente. Lo que lo diferencia es mínimo, es tan pequeño que se puede recoger en un diccionario. Deive se da cuenta de que, como estudioso de la literatura dominicana, encuentra palabras que no están registradas en los diccionarios y ese es el germen de su idea de crear su Diccionario de dominicanismos.
Contó que Deive consultó el diccionario de Patín Maceo, de treinta años atrás, y se dedicó a crear fichas de las palabras que encuentra en la literatura dominicana, y eso le sirve para confeccionar su Diccionario de dominicanismos con vocablos genuinamente criollos. Luego, siguiendo el ejemplo de Patín, Carlos Esteban Deive elaboró un Diccionario de americanismos, de uso en Santo Domingo, como apéndice del Diccionario de dominicanismos.
La académica añadió que el Diccionario de dominicanismos, de Deive, es un diccionario de uso, sin pretensiones normativas. La diferencia está en que en un “diccionario de norma” está lo que se considera correcto, y un “diccionario de uso” incluye lo que su propio nombre indica, “lo que se usa”, independientemente de que se considere correcto o no. Comentó la ponente que es muy interesante el hecho de que este escritor avala las palabras que incluye en su diccionario con citas de obras literarias dominicanas, precisamente como reflejo de ese germen que dio origen a la necesidad de hacer un diccionario de dominicanismos: “Él dice que hay que entender como “dominicanismos” toda palabra que por su morfología y por su origen constituye una variación semántica, lexicográfica o ideológica del castellano hablado en España, que es peculiar en Santo Domingo”.
Subrayó nuestra lexicógrafa que otra de las cosas que hace diferente al diccionario de Carlos Esteban Deive obedece al hecho de que él se basa en el origen para decidir si una palabra es dominicana o no; sin embargo, los diccionarios no se pueden basar en el origen, porque no hay palabra más dominicana de origen que “canoa”, pero ya no es un dominicanismo exclusivo porque forma parte del español general. Todo eso hay que tomarlo de referencia cuando uno va a elaborar un diccionario. En su prólogo Deive registra lo que él considera que debe incluir y eso se le reconoce por el hecho de que en los diccionarios está todo permitido siempre que el autor demuestre o registre para incluir o para no incluir una palabra. En relación con la estructura, Deive no supera a Patín. “La estructura sigue siendo muy anticuada para la época”, comentó la ponente.
Rincón González resaltó que cuando un lingüista se decide a hacer un proyecto de elaboración de un diccionario académico, parte de no comparar solo con el español de España, sino comparar también con el resto de variantes del español que se hablan en el mundo, de no comparar solo con el diccionario de la RAE, sino basarse en el estudio de los corpus, de todos los grandes diccionarios de americanismos y de diccionarios de uso de otros países: “Eso es lo que hace que la técnica lexicográfica avance, pero para eso es esencial acercarnos a las obras de gente que aportó su base en la que otros vamos a seguir construyendo. Es importante que valoremos las aportaciones de esos dos grandes académicos, que influyen a la historia de la lexicografía dominicana. Gracias a ellos seguimos construyendo más diccionarios”, concluyó la lexicógrafa.
Al abordar la obra del novelista, dramaturgo, ensayista, antropólogo, lexicógrafo y educador español, Carlos Esteban Deive, Rafael Peralta Romero dijo que nuestra academia se honró con su membrecía numeraria desde el 18 de septiembre de 2003, cuando asumió el sillón I. Su sentimiento y sentido de la dominicanidad superan al de muchos nacidos en la República Dominicana, comentó nuestro académico al presentar la semblanza del novelista, educador y lexicógrafo.
Sus escritos han sido extensos y valiosos ya que enriquecen la bibliografía de temas dominicanos. Estudioso de la esclavitud desde la época de la colonización es, sin duda, un acreditado historiador de la época colonial.
Deive escribió tres novelas: Magdalena, Las devastaciones y Museo de los diablos. En Teatro: El hombre que nunca llegaba. Sus obras de ensayo son varias: Tendencias de la novela contemporánea, Vudú y magia en Santo Domingo, Los refugiados franceses en Santo Domingo, Los cimarrones del Maniel de Neiba, Diccionario de dominicanismos, y Heterodoxia e Inquisición en Santo Domingo.
El conjunto de sus obras le hizo merecedor, en 2001, del Premio Nacional de Literatura. Antes había recibido el Premio Nacional de Ensayo, Premio Alonso de Suazo de Historia y Premio Siboney de Literatura: “Pocos escritores han logrado, como Deive, desarrollar con notable acierto trabajos que van de áreas como la historia y la antropología, sometidos al rigor de la ciencia, a géneros tan diferentes como la novela y el teatro, que se alimentan de la ficción. A la vez de incursionar en terreno de la lingüística para elaborar un amplio repertorio de voces originales del habla dominicana”, subrayó Rafael Peralta Romero. Los Diccionarios de dominicanismos, de Carlos Esteban Deive y de Manuel Patín Maceo, respectivamente, son valiosos precursores del Diccionario del español dominicano, propiciado por la Academia Dominicana de la Lengua.
Bruno Rosario Candelier intervino para hablar sobre el aporte lingüístico y literario de Manuel Patín Maceo y Carlos Esteban Deive. Recordó que a partir de 1939 y 1940 llegaron varios españoles a nuestro país, y posteriormente, Carlos Esteban Deive, al escuchar voces cuyos significados desconoce, quiere conocerlos y por esa curiosidad comienza a investigar el sentido de dichas voces: “Deive, un hombre con vocación de escritor, también quería conocer la cultura dominicana y una de esas inclinaciones fue la de escribir un diccionario. La curiosidad de identificar el sentido de las palabras que escuchaba de los hablantes dominicanos, lo llevó a explorar nuestro lenguaje y dio testimonio por escrito de cómo hablamos los dominicanos. Es una ventaja, porque además de satisfacer una inquietud personal, es un aporte para nuestro conocimiento”, señaló este director.
Aclaró que Carlos Esteban Deive, sin ser lingüista, su curiosidad por el español dominicano como hablante con conciencia de su lengua, lo motivó a conocer las voces criollas de nuestra habla con el significado de las palabras que usamos. Expliqué que la base de la cultura y el fundamento de una cosmovisión intelectual y espiritual lo aporta la lengua, que es la herramienta fundamental para el desarrollo del intelecto: “Cuando un hablante se preocupa por conocer con propiedad el significado de una palabra, indica que tiene conciencia de lengua”, subrayé.
Si un hablante se interesa por las diferentes acepciones de una palabra, indica que hay en él una inquietud lingüística. Eso permite profundizar en el tesoro idiomático de la lengua, algo fundamental para el desarrollo del intelecto: “Los dos escritores que hemos estudiado esta tarde en este “Coloquio de la Lengua” ejercen una función lingüística aun cuando no hayan estudiado la ciencia del lenguaje, por el hecho de que han dado testimonio de una de las manifestaciones claves de las palabras como la lexicografía. Aunque no lo hayan hecho con la precisión científica que pauta el arte de la confección lexicográfica, no deja de ser un valioso aporte la confección de sus respectivos diccionarios. Lo que ellos consignaron mediante la palabra, nos enriquece, como lo han hecho Manuel Patín Maceo y Carlos Esteban Deive”, indicó el director de la ADL.
En el caso de Patín Maceo, este filólogo señaló que a Patín le interesaba la gramática de la lengua. Fue profesor de lengua española y esa vocación de transmitir el conocimiento gramatical lo llevó a estudiar el habla de los dominicanos. Y Deive, profesor e investigador de la historia también experimentó igual motivación: “Las inquietudes de Patín Maceo y Carlos Esteban Deive han dejado un legado lexicográfico que nos permite acudir a ese legado y potenciarlo con nuestras inquietudes filológicas”, subrayé al cerrar mi intervención. Santo Domingo, ADL, 12 de noviembre de 2019.

VALORACIÓN DE LA ACADEMIA DE LA LENGUA

La escritora Keyla González entrevistó al director de la Academia Dominicana de la Lengua, Bruno Rosario Candelier, para que los integrantes del Taller Literario Pedro Mir tuviesen una valoración de la palabra, de la corporación de nuestro idioma y la trayectoria filológica y literaria de sus integrantes.
La joven letrada valoró la ocasión que para ella significa esta circunstancia con la presencia de poetas, intelectuales y académicos de la lengua. En esta entrevista, Keyla González abordó como tema principal diversos aspectos de la lengua y la literatura.
En respuesta a una pregunta sobre la labor de este director, le dije que comencé a escribir en el año 1965, devoción por la literatura que nació a raíz de leer un artículo en el libro La República Dominicana, directorio y guía general, del santiaguero Enrique Deschamps, cuyo capítulo “Los movimientos literarios” aborda el aporte intelectual, estético y espiritual de los grandes escritores dominicanos del pasado con la exaltación de las figuras estelares del siglo XIX, entre ellos Manuel de Jesús Galván, Fernando Arturo de Meriño, César Nicolás Penson, Salomé Ureña, y las figuras emergentes, al inicio del siglo XX, de Pedro Henríquez Ureña y su hermano Max, Federico García Godoy y Emiliano Tejera, entre otros. Al leer ese escrito, el entrevistado se dijo a sí mismo que le agradaría llegar a ser como uno de los susodichos escritores, valorados por el autor de la señalada obra panorámica de la cultura dominicana.
Comentamos que nuestros escritores y docentes de la lengua y la literatura enfatizan la motivación para ser escritor, carrera que se funda en la lectura y la observación de la realidad para nutrirse de las manifestaciones naturales y socioculturales de la realidad.
El director de la ADL habló de la necesidad de adquirir un buen conocimiento de la lengua, puesto que los escritores tienen que someterse a un protocolo escritural, una normativa gramatical y unas exigencias estéticas establecidas en el buen uso de la lengua que los buenos hablantes aplican siguiendo la pauta académica establecida: “Es necesario que quien comience a escribir tenga en mente que tiene que asumir la palabra con propiedad, corrección y elegancia para lo cual ha de estudiar la norma ortográfica, gramatical y lexicográfica de la lengua”, señalé.
A propósito de la normativa idiomática, ponderamos que las academias contribuyen a incentivar en los hablantes una conciencia de lengua, y quien la desarrolla normalmente termina preocupándose por el buen uso de la palabra y el lenguaje del buen decir, lo que se manifiesta en el conocimiento de la ortografía, la aplicación de la sintaxis y el uso ejemplar de la palabra: “El buen hablante tiene las inquietudes lingüísticas que lo inducen a usar ejemplarmente el lenguaje apropiado, elegante, preciso y correcto”.
La entrevistadora preguntó de qué manera se puede lograr el ideal del buen decir, si no se hace hecho una carrera filológica, pues ella, que escribe textos narrativos y dirige una revista científica pretende ilustrar en sus escritos el buen uso del lenguaje. En su condición de editora, Keyla González señaló que aparte de esas particularidades con que cuentan los académicos de la lengua, ella aspira a ser ejemplo en el uso de la palabra. Le comenté a la inquieta cibaeña los factores que contribuyen al desarrollo del intelecto y la sensibilidad. Subrayé los factores positivos y adversos. Le dije que al ejemplo de una familia que valore la formación cultural, si se suma la influencia de buenos maestros y la lectura de buenos libros, son factores que ayudan a la gestación de las inclinaciones intelectuales, morales, estéticas y espirituales. Los presentes agradecieron y valoraron la oportunidad brindada para sentir la motivación intelectual por nuestra lengua. Santo Domingo, 18 de noviembre de 2019.

CONVERSATORIO SOBRE LA CREACIÓN POÉTICA DE ANAM FIALLO

Al presentar a la poeta invitada, ella explicó que procede de una familia culta. La familia Fiallo, en nuestro país, tiene prestancia social, intelectual y creadora.
Este redactor le pidió a Ana María Fiallo que hablara de cómo descubrió su vocación creadora, a lo que ella contó que fue en su adolescencia, “quizás porque era muy introvertida”. Le tocó vivir una época adversa, pero gracias a una tía educadora, María Cristina Fiallo, quien conocía sus luchas interiores y sus problemas emocionales, la ayudó a orientar su vocación artística y literaria. El hecho de proceder de una familia culta y de educadores fue fundamental, y además agradece la educación que recibió en el colegio Santa Teresita, donde se hizo bachiller.
Anam Fiallo expresó que a sus 14 años se hizo maestra normal de primera enseñanza: “Fue cuando el gobierno de Trujillo implementó la alfabetización y las que estudiaban el bachillerato se hacían maestra normal de primera o segunda enseñanza. Yo subí a la parte alta y alfabeticé a adultos”, añadió la poeta.
Manifestó que como autora de poesía “no estaba consciente de que tenía un don, de que podía testimoniar su visión del mundo con valor poético, de que podía hacer algo con valor artístico, hasta que Bruno Rosario Candelier le hizo entender su don creador. Yo creo que aunque escribiese, nunca lo supe hasta que usted me lo dijo. Usted fue mi trampolín, y fue quien me impulsó a escribir”, expresó la poeta.
Ana María Fiallo añadió que escribía, pero nunca le dio importancia a sus escritos. Concursó y publicaron poemas suyos en dos antologías de poemas amorosos.
Por petición del redactor de esta crónica, Anam confesó que escribe para no morir, y leyó un poema de su juventud: “Tantas veces/contemplando el poniente/quise huir de mí misma,/del dorado, el silencio/sostenido del oriente,/de la marisma salobre/y de tu lado,/de la belleza indiferente a mis penas,/de los pájaros que vuelan sin mirarme. /Tantas veces deseé ser Alfonsina/y tener su valentía y su coraje/y dormir en las sabanas de las olas/en sueño eterno y despiadado/y no regresar nunca ni dejar celaje”, al que siguió este comentario: “Esa escritura refleja talento poético. Aplica una técnica de la escritura con una capacidad expresiva. La poeta logra una compenetración emocional y espiritual con el caudal de sus vivencias”, comentó.
Agradeció a sus amigas poetas del grupo “Roca y tinta” el apoyo recibido: “Yo me he abierto mucho y tengo que agradecerlo a mis amigas poetas”. También agradeció a la poeta y declamadora Teresa Ortiz de Machuca, quien la trajo a este Taller de creación literaria, y a cuantos han valorado su creación poética.
Anam Fiallo es una mujer que asume la palabra con un aliento creador y, desde luego, tiene talento para la escritura y lo hace bien, porque da la talla como poeta, lo cual ya es un mérito, lo que es pertinente consignarlo. “Naturalmente eso debe servir de motivación a todo el que quiera lograr un nivel de calidad”, subrayamos. Santo Domingo, 21 de noviembre de 2019.

Reciban, con este mensaje, mi cordial salutación.

Dr. Bruno Rosario Candelier
Director.-

Acerca del autor


Bruno Rosario CandelierNació en Moca el 6 de octubre de 1941. Filólogo, ensayista, crítico literario, narrador, educador y promotor literario. Es licenciado en educación por la Universidad Católica Madre y Maestra y doctor en filología hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Preside la Academia Dominicana de la Lengua y es miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

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