BRUNO ROSARIO CANDELIER

IRENE PÉREZ GUERRA

ROBERTO GUZMÁN

 

DICCIONARIO FRASEOLÓGICO

DEL ESPAÑOL DOMINICANO

 

 

Academia Dominicana de la Lengua

Santo Domingo

2016

  

Colección “Estudios de nuestra lengua”, no. 2

Dirigida por Bruno Rosario Candelier

 

 

Diccionario fraseológico del español dominicano

Bruno Rosario Candelier, Irene Pérez Guerra, Roberto Guzmán

 

 

Agradecimiento:

A Fabio J. Guzmán Ariza

Presidente de la Fundación Guzmán Ariza

Pro Academia Dominicana de la Lengua

Colaboradores: Teresa Ayala, Lourdes Reyes, Mariela Guzmán, Mikenia Vargas, Perla Guerrero, Karla Tejeda, Rita Díaz, Inés Méndez, Valentina Flaquer y Francisco Rosario.

Revisión: Ruth Ruiz

Diagramación: Miguelina Frith

Impresión: Amigo del Hogar

ISBN:

Dirección postal
Casa de las Academias

C/Mercedes 204, Ciudad Colonial

Santo Domingo, República Dominicana

Dirección electrónica

Tel. y fax: 809-687-9197

http://www.academia.org.do

 

 

 

 

Academia Dominicana de la Lengua

Santo Domingo, Rep. Dominicana

2016

 

 

 

 

EL FUERO FRASEOLÓGICO DEL ESPAÑOL DOMINICANO

USO Y CREACIÓN DE IDIOLEXÍAS CRIOLLAS

 

Por Bruno Rosario Candelier

 

A Juan Alberto Peña Lebrón,

Estudioso y cultor de nuestro lenguaje.

“En la calle, en el tren, en el supermercado, oímos frases hermosas, ingeniosas o penetrantes, que fluyen espontáneamente en cualquier lengua viva” (Federico Henríquez Gratereaux, “A pleno pulmón”, Hoy, Santo Domingo, 24 de mayo de 2014, p. 2A).

   Cuando laborábamos en la confección del Diccionario del español dominicano, en el que incluimos un caudal de expresiones idiomáticas de nuestro pueblo, comprendí la necesidad de confeccionar un diccionario de las unidades fraseológicas del lenguaje dominicano, por la variopinta gestación de frases peculiares, la significación de las manifestaciones expresivas y el encanto de las idiolexías del habla criolla, una rica veta idiomática de nuestra creatividad lingüística y una singular muestra de nuestros modismos lingüísticos.

   Llamo idiolexías a la construcción de expresiones idiomáticas que forman frases, locuciones, giros, adagios, máximas, proverbios y refranes. De esas siete expresiones idiomáticas de nuestra lengua, en este Diccionario fraseológico del español dominicano (Difrado), vamos a privilegiar las cuatro primeras, es decir, frases, locuciones, giros y adagios. Las restantes serán trabajadas en un segundo volumen, Dios mediante.

   La conciencia de un lenguaje peculiar, con voces y expresiones que perfilan una identidad lingüística y un talante cultural, ha sido la motivación para emprender, en nombre de la Academia Dominicana de la Lengua, el acarreo y la descripción de idiolexías o frases idiomáticas para la confección de un diccionario fraseológico que comprenda el lexicón de locuciones, frases, adagios y giros del español hablado y escrito en la República Dominicana, cuyo contenido seleccionamos, definimos e ilustramos conforme la pauta establecida por la ciencia de la fraseología de la lengua española. Hemos acarreado las expresiones del español dominicano en la lengua oral y escrita de los diferentes estratos sociales y culturales, ambientes urbanos y campesinos, estamentos juveniles y adultos de la sociedad dominicana para la elaboración de este diccionario, incluidas las expresiones del lenguaje de la calle y del habla rural, de letrados e incultos, de analfabetos e ilustrados.

   La descripción de las unidades fraseológicas, con los significados, las acepciones y los usos de los hablantes, implicaba la confección de un diccionario especializado en las expresiones de una de las modalidades de nuestra lengua, como es el español hablado y escrito en la República Dominicana. Eso es lo que presentamos en este diccionario fraseológico dominicano, donde recogemos las expresiones idiomáticas en el uso del habla viva de los dominicanos y en la expresión escrita en periódicos, revistas y libros de autores que han hecho uso de las diversas idiolexías. Este diccionario está destinado a todos los hablantes y estudiosos de nuestra lengua, confiados en que es una útil fuente de consulta de cuantos se interesan por el conocimiento y el estudio del español dominicano.  

   Las unidades léxicas forman las palabras, y las unidades fraseológicas perfilan las idiolexías. Con dos o más palabras se forman las unidades fraseológicas o idiolexías, en virtud de su composición, sus variantes distintivas y sus connotaciones semánticas que dan cuenta del modo de hablar de una comunidad en sus diferentes sectores demográficos y socioculturales. Esas formas del habla colectiva, integradas casi siempre por dos o más palabras, son expresiones idiomáticas del español de España, del español de América y del español dominicano. Desde luego, no siempre la unión de dos palabras forma una idiolexía, pues a menudo constituyen una lexía compleja. Por ejemplo, “cabeza visible” no es una unidad fraseológica sino una lexía compleja ya que está compuesta de dos vocablos con el significado propio de un lema o entrada del diccionario. Las lexías complejas o compuestas no constituyen expresiones idiomáticas o unidades fraseológicas de la lengua. Por esa razón, según este criterio, no son idiolexías las creaciones de expresiones complejas formadas por un sustantivo y un adjetivo, como “cabra loca”, “calor humano”, “cara dura”, “cuento chino”, “disco duro”, “disco rayado”, “buen diente”, “oro cochano”, etc., aunque si a esas formas complejas del habla se les agrega un verbo, pueden formar un frasema o idiolexía, como “tener buen diente” o “ser un disco rayado”.

Por otra parte, debemos distinguir la frase idiomática, de la frase literaria. Llamo frase literaria a citas conceptuales o expresivas importantes que contienen un pensamiento y una forma elegante en su expresión, usada con propiedad, corrección y belleza, en la que suele haber una verdad profunda o un contenido edificante y sugerente. En cambio, denomino frase idiomática a la unidad fraseológica que, conformada por dos o más palabras, perfilan una fórmula expresiva llamada modismo, locución o frase, que se usa con frecuencia en el lenguaje coloquial. El siguiente planteamiento del educador romano Plutarco, “Las almas no son vasos que se han de llenar, sino antorchas que se han de encender”, es una frase literaria; pero, si empleo uno de los verbos de esa cita, “llenar”, y digo “poco a poco llena la gallina el buche”, se trata de una frase idiomática por la implicación coloquial y la aplicación comparativa en el uso del lenguaje.

   El campo de la fraseología constituye una singular faceta de la peculiaridad idiomática de nuestra lengua ya que el cultivo y la creación de expresiones idiomáticas revelan aspectos entrañables del genio lingüístico de nuestros hablantes.

   Tres rasgos manifiestan las unidades fraseológicas de nuestra lengua: su condición traslaticia, emocional y coloquial, que aportan un matiz singular a las idiolexías de nuestra lengua. Así lo confirman las variopintas expresiones del español dominicano (“La soga se parte por lo más fino”; “Las palmas son más altas y los puercos comen de ellas”; “Terco como una mula”; “Nunca es más negra la noche que cuando va a amanecer”; “¡Borrón y cuenta nueva!”, “Me tiene quillao”, etc.).

   Recogemos y desglosamos en este Diccionario las expresiones que usan los dominicanos de los diferentes estamentos generacionales, socioculturales y estilísticos sin cortapisas: andar de capa caída, al paso, subir el vidrio, buche y pluma no más, dar lengua, ser un fanfarrón, meter la pata, crecer de vicio, no sacar una gata a mear, echar un polvo, donde el diablo dio tres gritos, privar en guapo, andel diablo, etc.

   Sea de factura criolla (meter un chivo), originario de España (mandar a la porra), usado en Argentina (andar de capa caída) o creado en Puerto Rico (pasarla bomba), si se usa en República Dominicana, registramos esas expresiones en este Diccionario.

   Clasifico el campo fraseológico en dos grandes parcelas de expresiones idiomáticas: los idiolemas o frasemas (locuciones, frases, adagios y giros) y las paremias (máximas, proverbios y refranes). En este Diccionario fraseológico dominicano incluimos los idiolemas, y dejamos para otro libro las paremias, que también conforman las unidades fraseológicas que registra la lengua española en todas las variantes geográficas.

   Entiendo por locución la expresión idiomática en la que el sujeto de la oración es activo, es decir, ejecuta la acción del verbo. Ejemplos:

-soltar el buche. loc. vb. Decir la verdad. “Si fueran honestos y soltaran el buche, como se dice, se conociera la verdadera opinión de las partes…” (Orlando Gil, “Orlando dice”, Listín Diario, 23 de abril de 2014, p. 6A).

-tirar piedras hacia /para atrás. loc. vb. Cuestionar el pasado. “Dijo que no iba a tirar piedra hacia atrás…” (Orlando Gil, “Orlando dice”, Listín Diario, 21 de abril de 2014, p. 6A).

-afilar cuchillo para su propia garganta. loc. vb. Actuar contra sí mismo. “Afiló cuchillo para su propia garganta porque perdió de Leonel, que aprovechó la brecha para reelegirse en 2008” (César Medina, “Fuera de cámara”, Listín Diario, 24 de mayo de 2014, p. 2A).

   Distingo la frase porque en ella el sujeto de la oración es pasivo, es decir, no ejecuta la acción sino que la recibe, la contiene o la padece. También la frase se distingue en que es una expresión con un enunciado precedido de una conjunción o preposición en cuyo caso el enunciado supone o contiene tácito una forma del verbo ser. Ejemplos:

-el mismo que viste y calza. fr. col. Indica que se trata de quien habla o actúa.

-para decir mentiras y comer pescado hay que tener mucho cuidado. fr. col.

-ser cabeza dura. fr. pop. Ser terco y obstinado.

muchos caciques y pocos indios! fr. col. Indica que hay demasiados jefes y pocos subordinados.

   A su vez, el adagio es la expresión idiomática que entraña una enseñanza, una lección, una reflexión, un pensamiento o un sentido de las cosas. Tanto el adagio, como la frase, suelen tener una forma invariable. Ejemplos:

-las oportunidades las pintan calvas. adg. Enseña que cuando la ocasión se presenta, hay que aprovecharla. “Las oportunidades, dicen, se pintan calvas, y él tiene muchos cabellos” (Orlando Gil, “Orlando dice”, Listín Diario, 16/05/14/6A).

-después que se reparte el bizcocho, solo queda suspiro. adg. Indica que hay que hacer a tiempo las cosas, para no lamentarse. “Ellos fueron parte de la oposición a Miguel Vargas, y cuando vinieron a cambiar de idea, ya el bizcocho estaba repartido y solo quedaba el suspiro” (OGil, “Dice”, L. D., 1/04/14/ 6A).

   Por giro entiendo una expresión idiomática al margen de la cadena oracional que indica pregunta, salutación, admiración, asombro, queja, sorpresa, etc., como se puede apreciar en los siguientes ejemplos: “¿cómo estamos?”, “¡ah, pero bueno!”, “na e´na”, “hola, qué tal”, ¡no puede ser! Ejemplo de un giro que entraña una fórmula de rechazo o de incredulidad a algo inevitable. “(…) cuando tomaba fuerza ese increíble régimen dictatorial que habría de transformar el “¡no puede ser!” de sus opositores iniciales…” (Jacinto Gimbernard, “Otras cosas de la Era”, Hoy, 24/05/14/ 9A).

¡manos a la obra! giro. Auto para incitar a la acción. “Habiendo hecho este preámbulo, ¡manos a la obra!” (José Silié Ruiz, “De la moral”, Hoy, 25/05/14/10A).

¡anda pal carajo! giro. Expresa sorpresa, rabia o alegría. “¡Anda pal carajo! Los dominicanos deben tenerlo claro” (Orlando Gil, “Dice”, L. D., 26/05/14/6A).

   La locución tiene variantes: locución verbal (loc. vb.), locución adversativa (loc. adv.), locución adjetiva (loc. adj.) y locución sustantiva (loc. sust). Y la frase también: frase coloquial (fr. col.) y frase popular (fr. pop.). Los giros y los adagios no tienen clasificación.

Conviene distinguir los rasgos de cada una de las idiolexías o unidades fraseológicas, que comprenden locuciones, frases, adagios y giros. Si en la locución el sujeto es activo y, en tal virtud, ejecuta la acción (“Coger la calle”, dicho de una mujer, ´prostituirse´; “Guayar la yuca”, ´trabajar duro´; “tirar la toalla”, ‘abandonar una tarea’), en la frase el sujeto recibe el efecto de la acción (“Fulano es terco como una mula”, ‘indica que alguien es tozudo o testarudo’). Por adagio entiendo una frase conceptuosa que encierra una enseñanza o lección (“Más vale tarde que nunca”, “No hay mal que por bien no venga”). Y giro es un dicho o fórmula expresiva (“de tú a tú”, “de ahí, ahí”, “dime a ver”, “qué es lo qué”, “¡ah, pero bueno!”) que inicia o finaliza la comunicación.

   En el siguiente ejemplo, los coautores de esta obra hemos aplicado los criterios que consignamos en las unidades fraseológicas, según la siguiente ilustración:

adelante

dar para adelante/pa’lante. loc. vb. 1. Aprobar algo. Me preguntaste si apoyaba tu proyecto y yo te dije dale pa´ lante”. 2. Favorecer que se inicie una acción o un asunto. “Que tramiten todos los expedientes y le den para adelante” (MMatosMHabla222). 3. Animar o alentar a alguien para la consecución de su meta. "Hay que darle pa´ lante a los proyectos”.

   En nuestras operaciones fraseográficas aplicamos el siguiente decálogo:

  1. La entrada o palabra clave, con letras en negritas y en minúsculas, se consigna una vez para todos los ejemplos. Usamos la tipografía de Book Antiqua, no. 12.
  2. La unidad fraseológica, idiolexía o frasema se escribe en minúsculas y en negritas.
  3. La clasificación (loc. vb., loc. adj., loc. sust., loc. adv., fr. col., fr. pop., adg., prov., máx., sent., ref., giro), es decir, locución verbal, locución sustantiva, locución adverbial, frase coloquial, frase popular, adagio, proverbio, máxima, sentencia, refrán y giro se escriben en letras normales, en minúsculas, al lado de la idiolexía correspondiente.
  4. Se describe o formaliza la definición de la unidad fraseológica.
  5. Se consigna la numeración de las acepciones (si hay más de una), precedidas de los números, que se escriben en negritas.
  6. Se pone entre comillas el ejemplo de ilustración. Si no aparece la fuente del ejemplo, indica que es una creación de los redactores.
  7. Se resalta la frase en versalitas dentro del ejemplo donde aparece.
  8. Se pone entre paréntesis el nombre del autor (en el siguiente orden: inicial del nombre, los apellidos, el sustantivo que identifique el título de la obra, en cursivas, la numeración de la página donde aparece; si es de un periódico, el nombre del autor (con el mismo procedimiento), la inicial del periódico, la fecha consignada en día, mes y año de la siguiente manera: 18/10/15/3 (que equivale a 18 de octubre de 2015, p. 3).
  9. Cada nueva acepción, precedida de la numeración correspondiente en negritas, se define de acuerdo con la clasificación de dicha unidad fraseológica: la loc. vb. con un verbo en infinitivo; la loc. adj., con un adjetivo; la loc. adv., con un adverbio o similar; la frase y el adagio con el verbo “indica” o “se usa para…”; el giro con la indicación “Dicho”, “Fórmula” o “Se usa…”. 

   En la concurrencia de dos o más palabras que forman las idiolexías en sus locuciones, frases, adagios y giros idiomáticos está presente el atributo de la idiomaticidad en cuya virtud el significado de la frase no depende del sentido de cada uno de sus vocablos, sino de la significación global del conjunto de palabras que integran el enunciado idioléxico. De ahí la lexicalización o petrificación de las unidades fraseológicas, hecho que marca el carácter fijo y repetitivo de las expresiones idiomáticas que el uso oficializa y adopta en formas más o menos invariables. Cuando el hablante usa determinadas frases o locuciones, integradas a su discurso de una manera natural y espontánea, está activando una fórmula expresiva establecida, que viene en auxilio de la efectividad de la comunicación. (“contra viento y marea”, “entre Lucas y Juan Mejía”, “por las buenas o por las malas”).

   En la confección del Difrado procuramos recopilar el mayor caudal de idiolexías del habla de los dominicanos en sus diferentes niveles, tipos y variables, ordenados alfabéticamente bajo el lema o entrada clave, con la clasificación fraseológica correspondiente, las acepciones y significados pertinentes y sus ilustraciones oportunas. Para cubrir todo el abanico de posibilidades, hicimos acopio de idiolexías de hablantes del pasado y del presente, de jóvenes y adultos, sin establecer distingos entre campesinos y urbanos, iletrados e intelectuales, así como de las diferentes disciplinas y actividades humanas.

   Al ser esta obra el primer diccionario fraseológico dominicano hecho conforme la pauta lingüística de la fraseología, contiene idiolexías con sus respectivas connotaciones semánticas, en gran parte con su correspondiente ilustración o ejemplificación. En ese tenor, es un diccionario dialectal por su condición diferencial del español dominicano, que recoge cuatro de las idiolexías principales (locuciones, frases, adagios y giros), ya que dejamos para otro diccionario las expresiones paremiológicas (refranes, proverbios y máximas) que, Dios mediante, emprenderemos a su debido tiempo.

   Al registrar y definir el uso de las unidades fraseológicas del español dominicano, no discriminamos si son o no modalidades exclusivas de nuestro lenguaje, del habla americana o del español europeo, sino simplemente si los hablantes dominicanos las emplean en su habla viva o en sus escritos discursivos o literarios.

   Somos herederos y cultores de la lengua de Castilla, rica, fecunda y abierta, que en nuestra América hemos potenciado y enriquecido con nuevos aderezos semánticos, nuevas invenciones léxicas y nuevas formas idioléxicas en cuyo arsenal idiomático figuran voces y expresiones de un decir vivo, variado y elocuente que perfila nuestra identidad cultural. Los hablantes nacionales o los estudiosos extranjeros que hacen uso de nuestra lengua tienen a su alcance, con este Diccionario, datos y referencias de los fraseologismos léxicos y semánticos del español dominicano.

Tanto la macroestructura de la obra, como la microestructura de las entradas, fueron debidamente ponderadas a la hora de asentar las expresiones en este Diccionario. En efecto, tuvimos en cuenta la orientación fraseológica existente, aunque en ocasiones optamos por nuestro propio criterio para la descripción de las unidades fraseológicas. Valoramos por igual el habla oral, la página escrita de libros y periódicos y la fuente electrónica de medios audiovisuales. En todos los casos, hemos privilegiado el uso y dimos una definición pertinente y clara, a la que añadimos el ejemplo de uso, documentado en texto escrito o inventado por los redactores.

   En nuestro lexicón fraseológico hay frases heredadas de España (“Hay más días que longaniza”), expresiones de uso común en Europa y América (“A Dios rogando con el mazo dando”), dichos compartidos con algunos países americanos (“A otro perro con ese hueso”) o privativos del español dominicano (“Mandar a Higüey sin tortilla”). De todos modos, los autores de este Diccionario fraseológico optamos por incluir las expresiones que usan los hablantes dominicanos en su lengua oral (“Se le cayeron los palitos”) o en su lengua escrita (“A flor de piel”).

Hemos recogido las expresiones idioléxicas sin poner cortapisas a su forma, aunque sabemos que el uso tabuizado en nuestra sociedad impone en alguna circunstancia social alguna variante eufemística, ya que si en privado se dice “Cagarse fuera del cajón”, en público se prefiere “Hacerse pupú fuera del cajón”.

   El carácter fijo de las locuciones garantiza la conservación de sus partes y estructuras, y, desde luego, del código normativo de nuestra lengua. De ahí la conservación, a lo largo del tiempo, de las fórmulas expresivas del lenguaje coloquial y popular.

   Las modalidades que registran los fenómenos sociolingüísticos en su dimensión regional, social y estilística, que la ciencia del lenguaje clasifica en variantes dialectales en función de sus manifestaciones locales, de niveles y estilos (expresiones diatópicas, diastráticas y diafásicas), se manifiestan también en la creación de giros y fórmulas elocutivas, de la que el habla coloquial es la mayor cantera del decir fraseológico.

   En el lenguaje coloquial hay vocablos que tienen mucha vitalidad en expresiones populares, como la palabra “chivo”: ser un hombre chivo, ´ser terco y desconfiado´; meter un chivo, ‘introducir un escrito con disimulo a un examen’; ser una chiva, ‘dicho de una mujer liviana y fácil’; amarrar la chiva, ‘fingir que trabaja o pactar’; tener boca de chivo, ‘anticipar lo que va a suceder’; como chivo sin ley, ‘sin orden ni disciplina’; hacerse el chivo loco, ‘desentenderse’; ponerse chivo, ‘sospechar’; usar como chivo expiatorio, ‘castigar a alguien sin ser culpable’, etc.

   La contradicción de las unidades fraseológicas se manifiesta en que, a pesar de su estructura fija, aspecto que apuntala su carácter cerrado, el uso de frases y locuciones propicia un lenguaje vivo, es decir, coloquial, popular y ameno. Decir “cuando Pepito tenía la edad de hacerle el ruedo a las muchachas”, como dice Juan Bosch en La Mañosa, es una locución metafórica del lenguaje tradicional que le da cierto encanto a la narración. Por eso el lector hallará en esta obra locuciones tanto del campo (“Aquí amolando y siempre boto”), como de la ciudad (“Algunos no bajan el vidrio por privanza”); frases antiguas (“Pretender cargo”) y modernas (“darse un tire”); adagios obsoletos (“Qué culpa tiene la estaca que el maco salte y se enganche”) y actuales (“Hombre de una sola pieza”); giros juveniles (“¡Me tiene quillao!”), de los pequeñuelos (“hacer una piyamada”) o de los antiguos (“¡Agüaita, mamá!”).

   La connotación metafórica de las idiolexías se puede apreciar en su peculiar atributo referencial, es decir, sus formas expresivas dicen una cosa para aplicarse a otra. En efecto, si decimos “cruzar la raya”, no nos referimos al hecho físico de atravesar una marca, suceso que la originó, sino a tomar una decisión o realizar una operación que implica un acto de voluntad fuera de lo común. Si decimos “guayar la yuca”, no aludimos al hecho de rayar ese tubérculo comestible, como aparece en Indios, de Juan Bosch, sino a su aplicación traslaticia de ‘fajarse a trabajar’. El adagio “agua que no has de beber, déjala correr” se aplica no al agua en sí, sino a cualquier otra cosa que no debemos retener. Las expresiones idiomáticas del lenguaje tienen, pues, una vertiente traslaticia que las hace sugerentes y multívocas en sus sentidos y connotaciones.

   Aunque las frases tienen una implicación metafórica, no se deben confundir con metáforas. Por ejemplo, podemos usar metáforas en nuestra conversación o en cualquier escrito, pero las metáforas, como expresiones tropológicas del lenguaje, no son frases del caudal fraseológico sino recursos literarios del buen decir. “Al rayar el alba” es una metáfora, no un frasema, pero “tu lenguaje es un disco rayado” es una frase, no por su connotación metafórica, sino por la aplicación traslaticia de su uso. La expresión “hablar en parábolas” es una metáfora de origen bíblico, aunque se repita su empleo, como se repiten con frecuencia metáforas al estilo de “labios de rubí” o “las nieves del tiempo platearon mi sien”, como dice el tango. Desde luego, cuando las metáforas se repiten con frecuencia suelen lexicalizarse y perder su encanto metafórico, como ha pasado con muchas creaciones metafóricas, como “quemarse en un examen”, “perder de vista” o “tragarse un cable”. Las frases y locuciones suelen repetirse, pero su valor idioléxico radica, no en su condición metafórica, sino en la función significadora de su contenido por lo cual se pueden aplicar a diversas situaciones con las que guardan cierta relación. “Picar adelante”, originalmente fue una metáfora cuya repetición se convirtió en una frase de la lengua.

   La peculiaridad significativa de las unidades fraseológicas en el ámbito expresivo es lo que origina una frase, que suele ser un hecho real cuya connotación o atribución se puede aplicar, con sentido metafórico, a nuevas situaciones y nuevos usos. La frase “caer en un gancho” originalmente fue un hecho real que afectó a la víctima, pero repetida como frase no alude a la acción de ‘caer en una trampa’, sino al sentido de ‘ser sorprendido en su inocencia’, lo que tiene una connotación traslaticia. Esa es la diferencia de una frase del ámbito de la fraseología y una metáfora del lenguaje literario. Cuando surgió la frase “Quien quiere moño bonito aguanta jalones”, nació de un hecho real, es decir, de una mujer con “cabellos malos”, que a base de jalones, se los alisaron; pero esa frase, en sede fraseológica, tiene una aplicación metafórica porque se puede usar en cualquier situación que exija esfuerzo o sacrificio del sujeto para conseguir una mejoría. Por eso digo que las frases se inspiran en una ocurrencia de una realidad real y se aplican a otra realidad por su connotación o implicación traslaticia.

   La creatividad lingüística más copiosa se produce en el lenguaje coloquial, en la expresión espontánea del pueblo, que usa y conserva una mina de voces y expresiones de la lengua viva. Es el lenguaje de la calle o la vereda o el trillo, de la iglesia y el mercado, de la sala de fiesta y las tiendas, de las peluquerías y los colmadones, es decir, es en el lenguaje de la vida ordinaria, de la cotidianidad expresiva donde hallamos un caudal de expresiones fraseológicas, que los narradores y articulistas suelen incorporar a sus escritos, razón por la cual la fuente bibliográfica de la narrativa y la prensa escrita es una de las vías, después de la oralidad, donde encontramos la variedad de unidades fraseológicas que nos permiten mosstrar ejemplos contundentes.

   Las expresiones idiomáticas o idiolexías le dan un sabor peculiar al lenguaje distintivo de un pueblo con sus locuciones, frases, adagios, giros, refranes y máximas que matizan el decir de una comunidad de hablantes mediante la creación de aderezos fraseológicos del decir. Al sentido de una palabra, que describe la lexicografía, se suma el significado de una frase, como acontece en el fuero fraseográfico. Cada unidad fraseológica tiene un significado diferente al sentido de cada una de las palabras que la componen, lo que justifica su incorporación lo mismo en el diccionario de la lengua general, que en un diccionario de una variante regional o en un lexicón ad hoc, como es un diccionario fraseológico. Locución, frase, adagio o giro entrañan una unidad fraseológica compuesta por dos o más palabras (aunque el giro puede ser con una sola palabra), en cuyo contexto no se pondera el sentido de cada palabra individual, sino el significado del conjunto de las palabras que la componen, que en cada idioma tiene una función peculiar en atención al valor y la singularidad de las idiolexías, frasemas o expresiones fraseológicas.

   Por esa razón es pertinente diferenciar a cada una de las idiolexías del discurso fraseológico. La locución es un modismo del habla ordinaria que tiene un sujeto activo en cuya virtud ejecuta la acción. “Ramonita cogió fiao”, dice la vecina, para sugerir que su amiga mantuvo relaciones prematrimoniales. De ahí la marca diatópica o regional que se puede detectar en las expresiones fraseológicas. La locución tiene cuatro variantes: verbal, adverbial, sustantiva y adjetiva.

   La frase, por su parte, es también un modismo del habla corriente cuyo sujeto es pasivo, es decir, recibe el efecto de la acción verbal y suele usarse en un contexto oracional con sentido fijo. “Esa tarea es un cachú” (dicha de algo fácil de hacer), es una frase, como lo son las expresiones formadas con el verbo “ser”: ser una lámina, ‘exhibir una mujer una gran belleza’; ser una chiva, ‘gustar una mujer compartir su sexo’.

   Frases y locuciones entrañan la descripción de un sentido que se aplica a una situación diferente por la semejanza que guardan entre sí. De ahí la implicación metafórica de la fraseología. Si aplicamos la expresión “viento en popa” a una situación de bonanza, no significa que “viento”, como fenómeno de la naturaleza, esté en ese momento soplando a favor, sino que ese hecho, el del “viento que sopla a favor”, se aprovecha para aludir, metafóricamente, a una situación favorable. Por eso, esperar que el viento sople a favor es siempre recomendable, lo mismo en política, que en economía, en deporte o en amor. La frase puede ser coloquial, si se usa en todos los niveles socioculturales; y popular, si la emplean los sectores del populacho.

Las expresiones de giros, adagios, frases y locuciones son formas de la comunicación coloquial y culta que ponen sal al lenguaje. Tienen un rasgo expresivo y la impronta estilística del hablante. “Quieres darme pa’bajo y, después, adiós”. “Qué e’ lo que hay”, “guay, mama”, etc., tienen una marca diastrática o socio-cultural. Los giros idiomáticos, como fórmula expresiva del habla, tienen un uso contextual, coloquial y popular.

   La fuente donde abrevamos para expurgar las expresiones fraseológicas que aparecen en este Diccionario fueron las siguientes: la oralidad, la fuente primaria del uso vivo y elocuente del habla de una comunidad de hablantes, incluyendo la radio y la tv; la narrativa, especialmente obras de ficción, que registran el lenguaje de los personajes con sus locuciones, frases, adagios y giros idiomáticos; los diarios impresos, periódicos digitales y revistas electrónicas, que contienen un caudal de voces y expresiones.

   En su variopinta manifestación expresiva, las unidades fraseológicas se concretizan en locuciones, frases, adagios, giros, proverbios, refranes y sentencias. Como expresión adoptada de la lengua original o creada por la comunidad de hablantes, las expresiones idioléxicas fueron inicialmente una creación idiomática individual que pasó al arsenal colectivo del lenguaje popular o coloquial.

   Cuando hablamos de las expresiones fraseológicas, incursionamos en el fuero de las construcciones idiomáticas de amplio espectro a las que acuden los hablantes de nuestra lengua, lo mismo en España que en América, en Filipinas o en la Guinea ecuatorial de África. Lo mismo acontece en la lengua literaria como en el habla iletrada de nuestros pueblos, según podrá apreciar en este Diccionario el lector interesado en esta vertiente del lenguaje. Lo “cogieron asando batata”, locución del español criollo, equivale a la expresión española “lo pillaron con las manos en la masa”.

   Casi siempre, las frases y locuciones son creaciones espontáneas de los hablantes que, por su impacto expresivo y metafórico, se asumen como parte del lenguaje común y corriente de una comunidad. La frase “Hay más días que longaniza”, que me parecía de factura criolla, fue para mí una sorpresa cuando recientemente la escuché en una película española. Sin embargo, tanto esa frase, como las restantes expresiones fraseológicas que usa nuestro pueblo, aunque procedan de España o se usen en otros países, figuran en este Diccionario, que recoge esas expresiones en uso.

   En los libros, revistas y periódicos donde, además de la oralidad, rastreamos frases, locuciones, giros y adagios del español dominicano, he podido apreciar que los articulistas de prensa y los autores de obras de ficción que incorporan frases y locuciones a sus escritos son los que sienten una mayor identificación con el lenguaje de su pueblo y, en tal virtud, se pueden tipificar como los autores nacionales que experimentan una genuina identificación emocional con el alma dominicana y la expresión de nuestra gente, lo que confirma que el lenguaje es la mejor carta de identidad de nuestra idiosincrasia cultural. Y ya sabemos que la lengua es la cara visible de la cultura de un pueblo.

   Por esa razón, cuando me correspondió representar a la Academia Dominicana de la Lengua ante la Real Academia Española para colaborar en la actualización del Diccionario de la lengua española y en la confección del Diccionario de americanismos, tuve la satisfacción de proponer la incorporación de centenares de vocablos del español dominicano y de expresiones de nuestro lenguaje a esos importantes códigos lexicográficos de nuestra lengua. He aquí algunas de las locuciones dominicanas incorporadas al DA:

no ser cata ni garrapata. fr. pop. RD. No tener parentesco ni lazos familiares.

saber más que el lápiz. loc. vb. RD. Tener muchos conocimientos.  

serruchar el palo. loc. vb. RD. Quitarle el puesto a alguien.

pajaritos en el aire. loc. sust. RD. Promesas de difícil cumplimiento.

paño con pasta. loc. sust. RD. Arreglo de forma provisional.

en la olla. loc. adv. RD. Sin dinero, en estado crítico.

nacer para semilla. loc. vb. RD. Vivir para siempre, no morir.

meter un chivo. loc. vb. RD. Introducir veladamente un escrito en un examen.

mojar la mano. loc. vb. RD. Sobornar a alguien.

con el moño hecho. loc. adv. RD. A la espera de algo… que no sucede.

ahí se paran las aguas. fr. col. RD. Se usa para destacar el valor de algo o de alguien.

bajar el lomo. loc. vb. RD. Trabajar.

botar el golpe. loc. vb. RD. Descansar.

dar carpeta. loc. vb. RD. Molestar.

coger asando batata. RD. loc. vb. Atrapar en el acto.

coger la calle. loc. vb. RD. Prostituirse una mujer.

guayar la yuca. loc. vb. RD. Trabajar con esfuerzo.

hijo de Machepa. loc. sust. RD. Hombre pobre del pueblo.

El caudal de las expresiones fraseológicas recogidas en este Diccionario proceden de las siguientes fuentes: 1. El Diccionario del español dominicano, cuyas locuciones fueron reproducidas casi en su totalidad. 2. Obras narrativas de autores dominicanos que nuestro equipo pudo leer, ponderar y expurgar. 3. La fuente informativa de periódicos y revistas, en impresos físicos y formatos electrónicos. 4. La expresión oral escuchada en diversos escenarios (la calle, el campo, escuelas, templos, salas de audiencia, salones de labor o de fiesta, centros culturales, hospitalarios, colmados, supermercados y tiendas de expendio) o captada a través de la radio y la televisión dominicanas.

   Algunos usos los hemos compulsado con el Diccionario de americanismos, de ASALE, y el Diccionario de la lengua española; en diccionarios americanos, como el Diccionario fraseológico del habla argentina, de Pedro Luis Barcia y Gabriela Pauer; y el Diccionario fraseológico documentado del español actual, de Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos, así como otros diccionarios del español americano.

   Esta nueva obra de la Academia Dominicana de la Lengua da un nuevo impulso a la bibliografía dominicana en el campo lexicográfico y enriquece el caudal de frases y locuciones del habla hispana, rica cantera del decir fraseológico.

   La lengua que hablamos, el español, se revitaliza con el aporte creativo de nuestro pueblo, cuyo acervo fraseológico mostramos en esta obra con la satisfacción de ofrecer a cuantos acudan a este libro la primera muestra de frases, locuciones, giros y adagios del español dominicano confeccionado bajo la pauta de la fraseografía hispánica.

   El uso de las formas fraseológicas en el español dominicano, que este Diccionario presenta, apuntala el caudal de locuciones, frases, adagios y giros del habla criolla que por vez primera se estudia en nuestro país con el rigor lingüístico pertinente.

   Los redactores de este Diccionario fraseológico (Bruno Rosario Candelier, Irene Pérez Guerra y Roberto Guzmán), al tiempo que recolectamos idiolexías en las fuentes correspondientes ya citadas, contamos con la colaboración en la búsqueda de ejemplos, bajo la supervisión de este director, de quienes espigaron idiolexías. Laboramos en el acarreo, la identificación y el expurgo de expresiones fraseológicas del español dominicano en uso, tomadas del lenguaje vivo de la oralidad y de la fuente literaria de libros, periódicos y revistas, incluidas las ediciones electrónicas de las redes en líneas.

   Este Diccionario es fruto del trabajo de tres autores: Bruno Rosario Candelier, Irene Pérez Guerra y Roberto Guzmán, que realizamos con la ayuda de colaboradores (Teresa Ayala, Lourdes Reyes, Mariela Guzmán, Mikenia Vargas, Perla Guerrero, Rita Díaz, Karla Tejeda, Inés Méndez, Valentina Flaquer y Francisco Rosario), la revisión de Ruth Ruiz y el diseño de Miguelina Frith, a quienes les agradecemos su valioso concurso.

   Queremos consignar nuestra gratitud al escritor y académico Fabio J. Guzmán Ariza, presidente de la Fundación Guzmán Ariza Pro Academia Dominicana de la Lengua, por su generoso auspicio para la publicación de esta obra.

   Los escritores de ensayo y ficción, en sus escritos discursivos y literarios, suelen emplear frases y locuciones del caudal de las idiolexías del lenguaje natural de su tierra, con lo cual patentizan el modo de expresión más genuino del pueblo, al tiempo que sintonizan una dimensión peculiar del decir criollo en su vertiente popular y coloquial, una manera efectiva y edificadora de conectar con la idiosincrasia de los hablantes y proyectar el talante de su cultura, cuya variante idiomática se describe en esta obra que perfila y enaltece la vertiente caribeña del español dominicano en América.

Bruno Rosario Candelier

Academia Dominicana de la Lengua

Moca, R. Dom., 28 de diciembre de 2015.

 

 

RECOMENDACIONES PARA EL USO DEL DICCIONARIO FRASEOLÓGICO DEL ESPAÑOL DOMINICANO

Por Yrene Pérez Guerra

  1. Objetivos y destinatarios

     El Diccionario fraseológico del español dominicano (Difrado) contiene los fraseologismos o unidades fraseológicas (UF) de uso empleados por el hablante nativo del español de la República Dominicana.

     Es el primer diccionario fraseológico académico del español dominicano, y ha sido concebido con rigor científico y apego a las técnicas fraseográficas empleadas en la confección de este tipo de obra lexicográfica.

     Debido a su carácter didáctico, el Difrado está dirigido a los usuarios de la lengua española, profesores, estudiantes, profesionales y hablantes en general del español que deseen entender y comprender mejor el entramado fraseológico de uso de la variante lingüística de la República Dominicana.

     De modo que, un hablante nativo puede reconocer el significado de las UF en la praxis del habla. Sin embargo, para los usuarios del español como segunda lengua y de los demás países de habla hispana, este proceso puede revelar dificultades a la hora de establecer el significado propio de cada UF y su uso en una determinada variedad lingüística. En sentido general, es evidente que el Difrado podrá ser aprovechado por todo tipo de público.

  1. Características del diccionario

2.1. Fraseológico

     Por lo general, los diccionarios de lengua son colecciones ordenadas alfabéticamente con el caudal léxico o palabras pertenecientes a un determinado idioma. Se trata, pues, de diccionarios semasiológicos que registran los términos y locuciones pertenecientes a una lengua dada.

     En cambio, un diccionario fraseológico no es un repertorio de palabras, sino de fraseologismos propios del modo de expresión en una lengua dada, en el que se incluyen diversos tipos de agrupaciones más o menos fijas de palabras o conjuntos que cumplen una función gramatical[1], y un valor más o menos estable propio.  

       En el entramado o caudal fraseológico incluido en este tipo de diccionario se encuentran locuciones, frases, modismos, etc., y se elabora con las técnicas propias de la fraseografía, la cual comparte gran parte de los principios fundamentales de la lexicografía tradicional.

   El adjetivo fraseológico asignado a este diccionario alude a las formas estables, prefabricadas con valor propio que proceden de la expresión lingüística imaginativa, pintoresca o peculiar del idioma.

2.2. Documentado

       Este diccionario ha sido elaborado en base al caudal fraseológico empleado en obras escritas y fuentes orales. Entre las primeras se encuentran tanto las fuentes primarias, como secundarias, de autores dominicanos, entre las obras literarias, textos lingüísticos (diccionarios y obras lexicográficas), periodismo escrito y revistas de actualidad. Entre las segundas se incluye el material procedente de la oralidad: medios de comunicación oral (radio y televisión) y del lenguaje hablado de uso común, para lo cual se han empleado los procedimientos investigativos propios de este tipo de datos lingüísticos (cuestionarios, encuestas, grabaciones y observación participante).

   Debido a la afinidad existente y notoria entre lo fraseológico y el habla, es oportuno haber tenido en cuenta la oralidad para establecer un inventario de UF lo más completo posible del lenguaje común. Es decir, el material incluido en este diccionario no se ha limitado únicamente al ámbito escrito sino también al oral, siempre y cuando todos los datos recogidos hayan sido empleados ante un público, tal como ocurre con las obras literarias o de otra índole. De este modo se zanja la idea tradicional de la no utilización de la oralidad en los diccionarios. Los medios de comunicación oral (radio y televisión) sirven de apoyo documental para este propósito.

 

2.3. De uso

     A pesar de ser un diccionario sincrónico, en el Difrado se toma en cuenta el uso fraseológico del español dominicano de los siglos XVI al XXI, con predominio de la actualidad idiomática, lo cual revela las particularidades propias del fraseologismo vigente y del que desaparece paulatinamente. Por lo que era necesario reunirlo en un volumen para su conservación, tanto a partir de datos orales como de escritos.

2.4. Descriptivo, diferencial y panhispánico  

       En el Difrado se incluyen tanto las UF propias del uso del habla local como los fraseologismos empleados en otros ámbitos del escenario lingüístico hispanohablante, tal como los emplean nuestros hablantes.

   En muchas ocasiones, las diferencias se pueden encontrar en el fraseologismo léxico (UF) o en el fraseologismo semántico (significado o acepciones).

   Se registran, igualmente, las UF de uso en el español dominicano que coinciden con otras del mundo hispanohablante con el propósito de atestiguar un empleo global de dicho caudal fraseológico.

   Los ejemplos reunidos en este diccionario muestran la necesidad de establecer o saber qué fraseologismos son realmente panhispánicos, o sea, empleados de manera idéntica en todo el mundo hispanohablante, y cuáles son particulares, o sea, utilizados de manera diferencial en una región lingüística dada o, además, cuáles son exclusivos de una sola comunidad de habla. Por tales razones, se incluyen en este diccionario las UF que pasan por un proceso de globalización léxica, algunas coincidentes, mientras que otras son diferenciales o exclusivas.

 

  1. Macroestructura

3.1. Selección del material fraseológico

   Las UF propias de este diccionario responden al criterio adoptado para su inclusión: la perspectiva estrecha o restringida.

   De acuerdo con esta metodología, hemos decidido incluir los siguientes tipos de fraseologismos que a continuación mencionamos con la siguiente denominación:

  • locuciones idiomáticas [2]
  • frases idiomáticas
  • adagios de la lengua
  • fórmulas idiomáticas

     Quedan fuera de este diccionario las UF tomadas en cuenta en la perspectiva amplia, tales como los refranes, proverbios, máximas y otros fraseologismos propios de este criterio de selección.

 

3.2. Locuciones

       Una locución idiomática es una secuencia de palabras con fijación interna, significado global y función gramatical, que funcionan como elementos de una oración y como un grupo de palabras que forman sentido.

3.2.1. Clasificación y ejemplos

   La taxonomía de las locuciones se basa tradicionalmente en las partes de la oración. Adoptando este principio, hemos incluido la siguiente clasificación que corresponde a las más frecuentes:

  • locución sustantiva (loc. sust.): la que hace función de sustantivo.

cabeza bien amueblada. loc. sust. 1. Persona capaz, ecuánime e inteligente. 2. Persona que disfruta de una mente privilegiada, equilibrada y buena preparación intelectual.

  • locución adjetiva (loc. adj.): la que hace función de adjetivo.

de caché bombita. loc. adj. 1. Referida a una situación, maravillosa, muy buena. 2. Referida a cosa, excelente. 3. Referida a persona, conforme, alegre y entusiasta.

  • locución verbal (loc. vb.): la que hace función de verbo.

dar con banda. loc. vb. Realizar algo con rapidez y sin control.

  • locución adverbial (loc. adv.): la que hace función de adverbio.

a la brigandina. loc. adv. A la ligera o mal hecho.

ni agua en el buche. loc. adv. Sin condiciones materiales, en especial monetaria.

3.2.2. Frases idiomáticas

   Bajo esta denominación se incluyen las expresiones o modismos formados por varias palabras, con significado global y que constituyen unidades de comunicación autónomas, independientemente de su estructura sintáctica o idiomaticidad.

   Las frases fijas idiomáticas se diferencian de las locuciones referenciales por su autonomía comunicativa.

   En esta denominación hemos incluido los siguientes tipos:

  • frase coloquial (fr. col.), que alude a las expresiones idiomáticas de uso espontáneo y generalizado:

a un bagazo poco caso, a un mojón poca atención. fr col. Indica la respuesta que se dice a alguien muy molestoso e insoportable.

  • frase popular (fr. pop.), que alude a las expresiones idiomáticas de uso menos generalizado y por un segmento social menos instruido:

entre bomberos no se pisan las mangueras. fr pop. Alude a que dos personas con los mismos gustos e intereses no se lastiman entre sí.

3.2.3. Adagio

           Hemos incluido, además, las formas idiomáticas que aluden y contienen un pensamiento y una enseñanza, dentro de una categorización de tipo mixto, complementaria con la restringida propia de este diccionario.

quien hizo la ley, hizo la trampa. adg. Indica que quien marca las pautas de una acción, puede ofrecer alternativas a su realización.

hasta lo mucho Dios lo ve. adg. Señala que todo el mundo percibe o distingue algunas cosas.

lo que no abunda no daña. adg. Muestra que siempre es bueno tener varias opciones para hacer o decidir algo.

3.2.4. Fórmulas rutinarias

   Este término designa los enunciados fraseológicos con función pragmática que funcionan como actos de habla utilizados de manera habitual o rutinaria. Hemos denominado a este grupo bajo el término genérico de giro, en el que se incluyen, igualmente, las locuciones interjectivas, las cuales poseen un fuerte componente pragmático en relación con los usuarios y las circunstancias de la comunicación.

¡dímelo, varón! giro. Se usa como forma de saludo entre iguales, amigos o conocidos.

¡qué cachaza! giro. Se usa para expresar asombro por una acción de soberbia y prepotencia.

¡qué caché! giro. Se usa para piropear a u. p.

  1. Lematización

   En este diccionario cada UF se consigna bajo una palabra clave, la cual constituye el lema del artículo fraseológico, ordenada alfabéticamente.

   De acuerdo con este criterio formal (Varela y Kubarth, 1996), se selecciona la palabra clave que ocupa el rango más alto en la jerarquía siguiente:

   Jerarquía: 1. Nombre propio. 2. Sustantivos. 3. Adjetivos. 4. Participios. 5. Adverbios. 6. Verbos plenos. 7. Pronombres. 8. Numerales. 9. Verbos ser y estar. 10. Primera palabra[3]. Dadas las características propias del material fraseológico reunido en este diccionario, hemos privilegiado la jerarquización fraseográfica; sin embargo, cuando en una UF aparecen verbos con rica carga semántica, y un uso frecuente, hemos preferido incluirlas alfabéticamente en la letra correspondiente a la primera palabra.

  1. Microestructura de los artículos fraseográficos

5.1. Composición de los artículos fraseográficos

     Como diccionario ordenado por orden alfabético, cada UF se describe en un artículo encabezado por un lema (entrada), en el que se incluyen los elementos considerados para su estructura: lema, UF, tipo de UF, definición, ejemplos entre comillas, referencias de obras primarias, referencias de obras periodísticas escritas, muchas de las cuales no siempre aparecen en el artículo fraseográfico. Las referencias se incluyen al final de cada artículo entre paréntesis. Los artículos fraseográficos pueden ser simples, en los que aparece una sola acepción, y los complejos, en los que aparecen más de un significado. Si en un mismo artículo fraseográfico aparecen varias acepciones, el número en negrita correspondiente a cada significado está colocado después de la categorización de la UF. Asimismo, cada artículo presenta una ordenación alfabética interna de cada UF perteneciente a la palabra clave u ordenadora de la fraseología incluida en cada uno. Tanto el lema como las UF aparecen en negrita, y las acepciones con número arábigo e igualmente en negrita. Ejemplo de artículo simple:

damisela

ir con damisela gigante. loc vb. Acompañarse de una mujer elegante y presumida.

Ejemplo de artículo complejo:

cargar(le) los dados. loc. vb. 1. Hacer trampa. 2. Ser enemigo de alguien. 3. Asumir alguien la responsabilidad de otro. 4. Culpar a alguien por algo que no hizo. 5. Ser impertinente con alguien.

                                                    

  1. 2 Definiciones

   De acuerdo con el tipo de material fraseológico incluido en este diccionario, los procedimientos para las definiciones son los siguientes:

  • definición perifrástica construida en metalengua de significado o analítica:

dar mucha agua de beber. loc vb. Provocar problemas e inconvenientes a alguien.

coger un aire. loc. vb. Enfermarse, con parálisis en alguna parte del cuerpo.

  • definición sinonímica, mediante una “unidad léxica simple” sinónima:

estericar la pata. loc vb. Morirse.

  • definición acorde con el tipo de UF: si es locución, frase, giro o adagio.

Las frases idiomáticas fijas (fr. col. y fr. pop.) y los adagios se inician con los términos indica, señala, alude, refiere, advierte, muestra, reconoce, destaca, da a entender; para los giros se incluye “se usa”, mientras que para las locuciones se adopta la convención establecida para cada tipo categorial. Si es sustantiva se expresa mediante un sustantivo; si es verbal, se selecciona un verbo; si es adjetiva, se encabeza con “referido a persona, cosa, situación”; y si es adverbial, se inicia con “en relación con…”, o una palabra equivalente a un adverbio, dado el caso de que la definición sea perifrástica. De lo contrario, cada UF se define con un sinónimo seleccionado de acuerdo con la categoría gramatical correspondiente a cada una.

  • frases idiomáticas:    

del mismo cuero saldrán las correas. fr. col. Indica que se obtendrá lo mismo en el lugar de siempre.

  • adagio:

si se abrevia el desorden, se evita el caos. adg. Señala que la organización asegura o garantiza la normalidad en algo.

  • giro:

¡y, cuidado! giro. Se usa para señalar que falta algo a lo dicho.

  • locución sustantiva:

cabeza de burro. loc. sust. Persona con ideas atrasadas.

  • locución verbal:
  • tener dentera. loc. vb. Molestar los dientes con la sensación de frío o de calor.
  • locución adjetiva:

de azuquita. loc. adj. Referida a persona, feliz, entusiasta, contenta.

  • locución adverbial:

fuera de base. loc. adv. En situación incómoda o comprometida.

  • con doble categoría:

de (los) dientes para afuera. loc adj/loc adv. Referido a persona, que actúa con falsedad e hipocresía.

                                                  

5.3. Convenciones

   En relación con la información gramatical, el género se señala en el mismo lema o palabra clave, cuando así lo requiera la UF. El uso y las definiciones determinan el género de cada UF.

Si una UF, en particular una locución, presenta más de una categoría gramatical, se incluirán separadas por una barra (/), y se definen de acuerdo a la mención de la primera identidad categorial. Por ejemplo: a todo dar. loc. adj./loc. adv. Magnífico, muy bien.

   Si una UF presenta varias acepciones, se menciona una sola vez la identidad categorial si esta se repite. Por ejemplo:

   jalar la sangre. loc. vb. 1. Gustarle una persona a otra. 2. Tener empatía dos personas, generalmente de la misma familia.

   Asimismo, las UF o idiolexías que están formadas por un término de otra lengua se consignan en su forma fonética hispanizada. Ejemplo:

kin sáis. loc. adj. 1. Referido a una cama, colchón o ropa de cama, de tamaño superior a la matrimonial. 2. De gran tamaño.

   Las convenciones tomadas en consideración en este diccionario son las siguientes:                  

       -letras: los lemas, las UF y el número de las acepciones se consignan en minúsculas y negrita; mientras que los ejemplos van en versalita.

       - (   ): se usa para indicar los elementos opcionales (palabras, morfemas de plural)

         -   /: la barra separa elementos conmutables, es decir, cambiar una palabra, UF, o forma por otra.

         - u.p., u.c., algo, alguien: las dos primeras se refieren a ´una persona´ y ´una cosa´ para distinguir sujetos humanos y otros. La misma distinción se hace en las dos últimas que designan complementos.

                                    

5.4. Ejemplos

     La ejemplificación de las UF escritas entre comillas, sobre el uso fraseológico del español dominicano en este repertorio procede, fundamentalmente, de la documentación considerada para la extracción de datos primarios (escritos y orales), tema abordado en el apartado 2.2. No se han incluido ejemplos sacados de las fuentes secundarias o lexicográficas. Sí, en cambio, se han añadido otros ejemplos redactados especialmente para este diccionario, así como del Diccionario del español dominicano, obra realizada por la ADL. Cada ejemplo incluido se consigna en el artículo fraseográfico resaltado en letra versalita.

   Queda documentada la evolución del fraseologismo del español dominicano y sus acepciones a través del tiempo, de acuerdo con la fecha de publicación de las distintas obras consideradas, y del material de los datos orales actuales.

Irene Pérez Guerra

Academia Dominicana de la Lengua

Santo Domingo, 23 de noviembre de 2015

 

 

UNA ORIENTACIÓN FRASEOGRÁFICA

 

Por Roberto Guzmán

 

   Aunque pueda parecer extraño en situación aislada, las frases hechas forman parte de una lengua coherente, clara, en tanto instrumento perfecto para la expresión del pensamiento, que no está desprovista de plasticidad. Además, juegan el papel de archivo donde reposan muchos de los rasgos que diferencian al hablante dominicano de otros hablantes de español. Constituyen estas frases partes de la memoria de la sociedad al reunir elementos de la cultura que las propicia pues son un producto espontáneo de la visión del mundo que los individuos de esa sociedad se forman. Los elementos que se incorporan en estas frases son extraídos de la sociedad por los individuos y se convierten en un testimonio de la sociedad misma. Estas unidades fraseológicas operan en el ámbito de la realidad, en el nivel de la actividad cotidiana del hablante.

   Las unidades fraseológicas en la lengua popular dominicana constituyen un vasto tapiz, un mosaico de colores variados, en el que los matices se establecen casi insensiblemente. Con la ayuda de ellas el dominicano no se expresa mediante conceptos, sino que recurre a imágenes. La característica muchas veces destacada de la fraseología es que contribuye en gran medida a imprimirle mayor amenidad a la expresión, ya sea esta oral o escrita. Ella se inserta sobre todo en el estilo coloquial y popular que es donde se reconoce el pueblo. Aquí, en este diccionario, se ha construido un recipiente para dar testimonio de la experiencia lingüística de la comunidad dominicana en lo concerniente a la fraseología. Este repertorio de un modo sutil refleja los sentimientos e intereses de los dominicanos.

   Generalmente, las expresiones, para acumular fuerza comunicativa necesitan del paso del tiempo y el uso intensivo. Nacen en un contexto histórico que permite establecer la asociación de las palabras con la idea evocada. Esta idea así motivada, deriva de la significación de las palabras componentes. A veces el nexo es arbitrario, pero es real, y transmite el mensaje sin dudas. Estas frases son el producto de una extraordinaria capacidad creativa en el nivel coloquial. La fuerza expresiva y el valor se los confiere la estabilidad de las combinaciones estables de palabras que conforman las frases mismas. Las locuciones ordenadas aquí forman parte de las que reposan en el acervo lingüístico dominicano y se utilizan en distintas situaciones como podrá comprobar quien consulte el diccionario.

   De la coherencia de las unidades fraseológicas da testimonio la imposibilidad que existe de descomponer o romper la unidad mediante la interpretación de los elementos que la conforman. Hasta el orden mismo de las palabras en el interior de las unidades fraseológicas es inalterable en muchos casos. El vínculo sintáctico creado en el interior de estas frases les viene a través de la tradición. No hay que sorprenderse si algunas frases muestran pequeñas opciones de palabras que pueden obviarse o emplearse en el uso, pues eso no altera los rasgos que permiten identificar el significado de estas. En algunos casos, al colocar estos elementos en el interior de la frase lo que hace el hablante es que le atribuye un matiz emocional particular y expresivo a esta, sin alterar su valor originario.

   Lo que se ha hecho es inventariar las expresiones, definirlas con precisión y conferirles autoridad con las citas tomadas de los libros, de los periódicos y revistas, así como de las intervenciones orales de los hablantes del español dominicano. Los autores originarios de estas expresiones descansan tranquilos en el anonimato. En los casos en que no fue posible encontrar ejemplos del uso de las frases en obras de literatura, revista o periódicos, se recurrió a la redacción de estas por los lexicógrafos para ilustrar los casos, teniendo en cuenta la realidad socio-histórica que propició la creación de la frase misma, así como de las circunstancias que les dieron vigencia.

   Este diccionario viene a colmar un vacío que existía en este campo de la cultura dominicana, para ese fin se preparó este inventario fidedigno. Es una obra original y auténtica en la bibliografía dominicana. Al llevarse a cabo una tarea como esta se consigue contribuir al conocimiento de la cultura dominicana. Este diccionario contiene una descripción de una parte importante del léxico de la variedad dominicana del español. Se ha trabajado sobre la memoria colectiva y las instituciones simbólicas de la sociedad para hacer acopio del material. No pretende ser una relación exhaustiva, sino más bien representativa en su género; no obstante, nada relevante se ha omitido.

   En este diccionario puede que se detecten olvidos involuntarios, pero algunas frases se han dejado fuera porque son de uso muy restringido en el ámbito del habla dominicana y no han generado prole. La recolección de materiales se hizo siguiendo un método riguroso, auxiliado por directrices coherentes. Si no se encuentran algunas frases puede deberse a que han sido acuñadas en fecha reciente, pues no debe olvidarse que el idioma se está continuamente inventando, renovando, ajustándose a las necesidades expresivas, sobre todo si se trata de comunicar algo para lo cual no se conoce la palabra precisa.

   Pertenecen estas frases al lenguaje ordinario, aun cuando en algunos casos han trascendido a la lengua culta, a la literatura, como podrá comprobarse al leer las referencias que constan en las ilustraciones del empleo de estas. Aunque han pasado por la pila bautismal de la literatura, estas frases no pertenecen al idioma artístico. Forman parte del discurso repetido que nace de la colectividad “cocreadora”, de la fuerza anónima del habla cotidiana. El valor de estas lo adquiere mediante la aceptación y absorción por la comunidad misma. La fraseología desplegada en estas páginas constituye un vehículo de comunicación, de conocimientos y de expresión de la cultura que ha desarrollado la sociedad dominicana a través de su historia. Estas frases forman parte del conocimiento espontáneo del hablante dominicano.

   Estas frases coleccionadas circulan libremente en las bocas de los hablantes sin pagar derechos de aduanas. Ellas transitan sin cesar activamente en la competencia lingüística de los hablantes, ajenas a la sujeción al comportamiento que las clases dominantes desean ver perpetuados, cuando estas empuñan las riendas de la creación y estrangulan con reglas la vena creativa del habla popular. A veces escapan de los códigos estándar, con la característica de que en vez de definir, ellas ilustran. Estas locuciones forman parte de la realidad vital del pueblo dominicano, por ello se procura aquí dar una descripción objetiva lo más amplia posible, apoyadas por criterios y métodos lingüísticos como corresponde hacerlo en al ámbito académico.

   En muchos casos no se considera necesario en el estado actual de la lengua que cuando se utilice una frase de este género se recurra a entrecomillarla porque esta forma parte del habla vernácula, pues al hacer esto parece que quien así escribe desea vacunarse o tomar distancia, como si esa habla fuera cosa extraña al país. No ha de olvidarse que el habla se considera más completa que la lengua. Muchas de las locuciones aquí listadas, por no decir todas, nacen de la necesidad de expresión de la comunidad lingüística dominicana en los diferentes momentos de su historia. Aquí se rescatan para que no queden al margen de los diccionarios.

Los dominicanos al consultar el diccionario se reconocerán de manera intuitiva o reflexionada. Esto les permitirá comparar sus recursos con los de otras comunidades y se sentirán legitimados en su dominicanidad expresada a través de la lengua. Esta consulta les permitirá encontrar el sentido semántico que poseen en el seno de su comunidad las locuciones que difieren de lo aceptado en otras comunidades. Sobre todo, que en algunos casos, la diferencia es solo sintomática y no diferencial. Teniendo en cuenta que es imposible reunir la totalidad de las expresiones en un diccionario, aquí puede asegurarse que se cuenta con una representatividad ejemplar.

   No puede desdeñarse que una de las fuentes principales, si no es la principal de una lengua, es el habla en el nivel popular, que es la forma en que se expresa el pueblo. Lo que sobresale en el tipo de habla consignado en este diccionario es la hermosura del colorido y el sabor y variedad de sus frutos. Al mismo tiempo, el material aquí reunido revela información de gran significado cultural. Consecuentes con los atributos que se mencionan, el registro adoptado para la redacción de las definiciones se ha llevado a un lenguaje común, evitándose los términos técnicos o especializados. Las definiciones y los ejemplos tienen por función situar en contexto las frases para aclarar, para despejar dudas, para fijar el concepto. Al final, con el concurso de estos dos, la definición y la cita, se explica el concepto en cada una de las acepciones.

   El resultado que ha surgido de la elaboración de este diccionario ha sido un trabajo grato porque uno de los mayores gozos es cuando uno aprende, cuando se desempeña una labor que se disfruta. El principio de imparcialidad ha guiado el acopio del material que aparece en este diccionario, para hacer de este un objeto lo menos controvertible posible. No es menos cierto que el lexicólogo y el lexicógrafo en cada etapa de su labor se ven obligados a interpretar y valorar. Como es un diccionario de la lengua viva se ha nutrido de la lengua oral, sobre todo de la que tiene incidencia pública, es decir, la radio, la televisión. Esta tarea ha sido fruto del trabajo en equipo de los responsables. Las definiciones que reposan en el DFD son el resultado del consenso logrado luego de un cotejo de opiniones y juicios. En estas se proyectan los elementos esenciales del contenido, que permite segregarla de sus semejantes. No cabe duda de que al final de la faena al definir las unidades fraseológicas, los redactores dan cuenta de la idea que tienen de la realidad de estas. Se ha trabajado para ofrecer una lista amplia y representativa de la fraseología dominicana.

   En las acepciones redactadas por los autores se definen los límites de las combinaciones indivisibles con gran exactitud. Se mantuvo durante su elaboración una constante vigilancia sobre el estilo utilizado en la redacción para mantener una prosa que no traicione la objetividad del diccionario. Se ha evitado la discriminación o la censura en la recogida de las unidades fraseológicas, así como en la selección de los ejemplos, muchos de ellos extraídos de artículos de actualidad política aparecidos en la prensa dominicana. La objetividad científica se ha mantenido en este diccionario agotando el tiempo necesario para la recogida del material, la clasificación, la catalogación, el análisis del material y los trabajos posteriores que han tomado años.

   En gran medida el Difrado es un diccionario local. Uno de los objetivos de esta obra es la de documentar las frases de uso en República Dominicana, sin ningún tipo de ánimo normativo. No se trata con este catálogo de legitimar su uso, sino de documentarlo y de suministrar las acepciones que gozan de prestigio en el seno de la comunidad hablante. Este diccionario es una obra informativa privilegiada por los recursos usados al recoger el material que lo conforma. Se hizo un cotejo profundo, un análisis exhaustivo del acervo lingüístico dominicano al confeccionar la lista que conforma la totalidad de frases consignadas en el diccionario. Se consideran legítimas para ser incluidas en el Diccionario fraseológico dominicano las locuciones dominicanas que son populares.

   La consulta del diccionario se hace más fácil porque las frases en los ejemplos de utilización de estas están resaltadas en versalitas. Los ejemplos confeccionados por los lexicógrafos son pertinentes de acuerdo con el tipo de frase, para facilitar así la comprensión por medio de los elementos descriptivos del uso. En ellos se ha adoptado un lenguaje habitual que se corresponde muy bien con el tipo de diccionario que es este, un diccionario fraseológico. Al redactar los ejemplos que no son extraídos de obras, revistas y periódicos, se ha tenido en cuenta la llaneza del estilo y la exactitud para facilitar su uso no solo para hispanohablantes, sino también para los extranjeros que se acerquen al estudio del vocabulario dominicano. De este modo, tanto los castellanohablantes como los extranjeros se beneficiarán de comprender el verdadero significado de las frases contenidas en este diccionario. Este es un diccionario rico en locuciones de estructura proposicional atributiva en el que no solo hay abundante información lexicográfica, sino también cuantiosa información cultural referente a aspectos de la identidad dominicana. No se pretende con este trabajo enseñar a hablar, sino a comprender algo que se lee o se oye.

   Como es de esperarse en un diccionario, en cada entrada consta la marca gramatical correspondiente a la unidad fraseológica consignada. Esta marca corresponde a la interacción y al papel que juegan las partes en el seno de la unidad fraseológica, en cuyo seno las relaciones sintácticas se neutralizan. Estas son las llamadas informaciones gramaticales. Con la consulta de las frases que constituyen el material primario de este diccionario, quienes abreven en este comprenderán que en el interior de las frases, las palabras que las forman pierden su sentido propio, independiente. De allí que se conviertan en una unidad indisoluble. El material reunido en el DFD no solamente representa la lengua en uno de sus aspectos, sino que permite al plasmarla por escrito, que se reflexione sobre ella. Así comprenderá el hablante que lo que figura en este diccionario es parte de la tradición lingüística, de la lengua real, concreta. El dominicano, al leer lo depositado aquí, sentirá que esta lengua no le es ajena ni tampoco le ha sido impuesta, es una lengua que ha surgido de las entrañas mismas del pueblo.

   Puede asegurarse que este diccionario materializa la fraseología de uso en la lengua de la sociedad dominicana, este constituye una muestra del modo en que se articula la lengua en la historia y la tradición dominicanas. Al hacer esto, sirve de órgano transmisor a esta generación y a las futuras de parte de la memoria del vocabulario de la lengua heredada de nuestros antepasados. Hay que aceptar esta obra como un fijador de la lengua alcanzada mediante el consenso social. En ella se encuentran las expresiones “queridas” de la identidad nacional. No cabe duda de que este diccionario es un reflejo parcial, en su especialidad, de la lengua amplia y rica de los dominicanos. Aquí se reivindican los verdaderos valores y tradiciones verbales de lo nacional dominicano.

   El corpus literario utilizado para la ejemplificación de las frases consta en la bibliografía de las obras despojadas con este propósito. La clave para cada una de las obras aparece allí, de modo que los lectores podrán saber a ciencia cierta a cuál autor u obra pertenece cada una de las referencias. Con respecto de los ejemplos tomados de periódicos; inmediatamente después de la cita aparece también el nombre de la persona abreviado, con un detalle del medio, la fecha de publicación, la página y todos los detalles. Por razones de espacio se ha tenido que utilizar en esos casos iniciales de los nombres de los periodistas y columnistas. Esa incógnita se despeja también con la ayuda incluida en el diccionario. Estas fuentes citadas sirven para reforzar el valor testimonial del diccionario.

   En la consulta, el lector en muchos casos podrá encontrar las expresiones bajo diferentes letras de la organización alfabética adoptada en el DFD. Esto redundará en beneficio de la consulta fácil. Se notará al hacerlo que las definiciones son cortas, sin sacrificar con esto la exactitud de la noción expuesta. No debe el lector sentir temor antes de utilizar este diccionario, porque en este no hay signos de contrastividad y diferencialidad que en muchos casos espantan a los lectores menos versados. Este diccionario de mantiene apegado a la preferencia de los hablantes y a la función social que tiene vocación de desempeñar.

Roberto E. Guzmán Silverio

Academia Dominicana de la Lengua

Miami Beach, USA, 27 de septiembre de 2015.

 

[1] Las palabras también las tienen.

[2] No se incluyen las locuciones de otros idiomas. Sí, en cambio, las de tipo mixto que adapta un término de otro idioma a la pronunciación del español como, por ejemplo, mangú power. En cada caso se ha preferido hispanizar la fonética de dicha UF: mangú páuer.

[3] Cuando el lema lo encabeza la primera palabra de la UF, u otra que no se corresponde con la categorización fraseográfica establecida, hemos optado por privilegiar este esquema por el fuerte contenido semántico de la palabra en cuestión.

Acerca del autor


Bruno Rosario CandelierNació en Moca el 6 de octubre de 1941. Filólogo, ensayista, crítico literario, narrador, educador y promotor literario. Es licenciado en educación por la Universidad Católica Madre y Maestra y doctor en filología hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Preside la Academia Dominicana de la Lengua y es miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

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