La necesidad de privilegiar en la creación literaria la contemplación de lo trascendente fue la inspiración para concebir una nueva estética y una organización que le sirviera de órgano para integrar a los escritores con sensibilidad espiritual. Esa organización es el Ateneo Insular y esa estética es el Interiorismo.

Para luchar contra el vacío espiritual derivado de la falta de ideales, para motorizar un proyecto trascendente de vida y creación, y para auspiciar un horizonte intelectual y estético renovador y trascendente surgió la Poética Interior con el fin de motivar la contemplación hacia el pozo profundo de la interioridad de las cosas, criaturas y fenómenos en atención a que en el interior del ser, del hombre y las cosas encontramos su esencia, sus valores profundos, lo que realmente importa y permanece y que podemos descubrir mediante el lenguaje del yo profundo o inquirir el sentido de lo que acontece o ponderar la búsqueda de lo Absoluto. Si en efecto somos un microcosmos, todo el esplendor del Universo subyace en el interior del hombre, razón por la cual desde Sócrates se nos dice que debemos conocernos a nosotros mismos. Todos los escritores pueden hablar de interioridad, pero varía la connotación según la estética. Para el escritor romántico es la intimidad del corazón con sus sentimientos entrañables; para el escritor surrealista es la realidad de sueños y delirios; y para el escritor interiorista es el alma con sus efluvios espirituales y trascendentes.

Aún cuando la estética interiorista nos propone un replegamiento interior, esa disposición intelectual y estética no nos separa de la realidad histórica, social o cultural, no sólo porque mantenemos un vínculo con la comunidad a través de actividades literarias sino porque asumimos la ponderación y la aplicación de los valores que le dan sustancia y sentido a la existencia humana desde la vertiente espiritual, interna y mística, fomentando los valores interiores para hacer una creación en sintonía con la dimensión espiritual del ser humano.

El hecho de que retomemos el fondo clásico del pasado no nos hace por ello conservadores, puesto que estamos actualizando la herencia antigua con nuevos matices y vertientes desde nuestra subjetividad, que es moderna. Cuando la repetición conlleva actualización, renovación y potenciación, su asunción entraña una actitud transformadora. La estética interiorista descubrió que la dimensión interior de la realidad, que denominamos realidad trascendente, postula un nuevo modo de ficción, que formalizamos en el modo de ficción metafísica y que conlleva la dimensión espiritual, el cultivo de los valores trascendentes y la creación de imágenes que connoten la percepción sublime de la realidad. El Interiorismo entraña una recuperación de los valores que ha negado la sociedad de consumo, la alienación y la deshumanización de nuestro tiempo en detrimento del desarrollo espiritual o la valoración de los ideales que dan trascendencia a la vida humana. Por eso enfatizamos el cultivo del mito, la metafísica y la mística en la creación literaria.

Esta 4ta. Antología del Ateneo Insular recoge una muestra creadora de los Grupos Literarios del Movimiento Interiorista a nivel nacional e internacional, y por tanto constituye una evidencia de lo que vamos logrando en nuestro desarrollo intelectual y estético desde la óptica de la nueva sensibilidad que estamos implantando en el cultivo literario. Y ya se dijo que por sus hechos los conoceréis.

El Interiorismo constituye un movimiento de renovación y apertura. Abrimos un nuevo cauce expresivo mediante un nuevo modo de ficción a través del cual postulamos el cultivo de lo real trascendente, la atención a los valores interiores y la creación de imágenes que sugieran la percepción de lo sublime.

No somos la síntesis de movimientos dominicanos porque las tendencias precedentes, como el Postumismo o la Poesía Sorprendida, no aportaron la imagen poética ni la técnica de la escritura que les diera la categoría estética de Movimiento Literario. Aplicaron principios estéticos de movimientos establecidos (Criollismo, Simbolismo, Surrealismo, etc.), y aunque nosotros hacemos otro tanto (Misticismo, Trascendentalismo, Simbolismo, etc.), aportamos una nueva visión del mundo, con tono, técnica e imágenes diferentes, que es lo que hace posible la creación de una nueva sensibilidad estética.

El hecho de asumir valores del pasado no nos hace por ello conservadores, puesto que al recrear dichos valores los actualizamos dándoles nuevos matices y sentidos. Si la actualización conlleva renovación y potenciación hay en su aplicación una actitud de remozamiento, creación y apertura.

Con esta obra el Movimiento Interiorista del Ateneo Insular presenta su cuarta Antología Literaria de sus miembros y Grupos Literarios nacionales e internacionales. El Movimiento Interiorista se ha internacionalizado y es el primer Movimiento nacido en territorio dominicano que merece ser reconocido como tal fuera de las fronteras geográficas de su nacimiento, y su brazo orgánico, el Ateneo Insular, es la primera organización literaria dominicana que se expande en el exterior, como podrá comprobarlo el lector de esta obra.

Prevalido de este hermoso ideal estético y la convicción de que estamos realizando una obra perdurable, impulsamos la creación y la promoción de las letras alentados por el vínculo de lo trascendente.

Bruno Rosario Candelier
Moca, República Dominicana
28 de octubre del 2001.

 

Acerca del autor


Bruno Rosario CandelierNació en Moca el 6 de octubre de 1941. Filólogo, ensayista, crítico literario, narrador, educador y promotor literario. Es licenciado en educación por la Universidad Católica Madre y Maestra y doctor en filología hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Preside la Academia Dominicana de la Lengua y es miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

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