Entrevista al poeta Oscar Acosta

Tegucigalpa, 4 de marzo de 2010.
Por Fausto Leonardo Henríquez.

F.L.H.: Yo le conocí como poeta y después como cuentista. Sus cuentos breves, “El Arca”, según la crítica, inició en Honduras un nuevo estilo de narrar y una manera inédita en el país. ¿Era usted consciente de ese acontecimiento? ¿Sabía que “El Arca” rompería fronteras y llegaría hasta nosotros, invicto?

O.A.: Cuando yo salí de Honduras al exterior, viajé a Lima, Perú. Era yo muy joven, tenía 19 años. Duré seis años en Lima, que está al sur de Perú. Durante ese tiempo me formé literariamente. Allá he sido bibliófilo, un zahorí con los libros. Encontré un libro, que era una antología de literatura fantástica, cuyos antólogos eran Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares en una edición de Buenos Aires. Compré la antología y me impresionaron los cuentos breves de muchos autores, sobre todo europeos y orientales, norteamericanos, sudamericanos. En esta antología salían, incluso, cuentos breves de Borges.

F.L.H.: Por aquellos años mozos, ¿qué clase de cuentos se escribía en Honduras?

O.A.: En Honduras se estilaba el cuento criollista, con temas campesinos, de las chozas, los gamonales, las caballerizas, de los sembradores de maíz, cuentos agrestes, de la campiña. Aún no había llegado el cuento urbano, que llegó más tarde con Martínez Galindo.

F.L.H.: El contacto con la literatura fantástica, en su estancia limeña, ¿qué impulsos creadores suscitó en usted? ¿Qué nuevas ideas sobrevinieron en su joven mente, cargada de imaginación?

O.A.: Yo me dije: ¿por qué no escribir un tipo de cuento breve, un tipo de cuento maravilloso y fantástico? Fue así como en 1955, a mis 22 años, apareció en Honduras una edición particular de mi libro “El Arca”. Yo la mandé a Honduras y un amigo mío, Gautama Fonseca, la obsequió en el círculo de escritores. Pero el libro pasó completamente desapercibido.

F.L.H.: De aquellos que pudieron leer “El Arca” ¿qué decían, en grandes rasgos, cuál fue su ponderación?

O.A.: Mucha gente decía: “estos son poemas cortos, estos son narraciones breves” porque por entonces la gente no estaba acostumbrada a ese género del cuento breve extraordinario, que después ha tenido a grandes cultores, como es el caso que usted menciona de Monterroso con su famoso cuento “El dinosaurio”.

Acerca del autor


Bruno Rosario CandelierNació en Moca el 6 de octubre de 1941. Filólogo, ensayista, crítico literario, narrador, educador y promotor literario. Es licenciado en educación por la Universidad Católica Madre y Maestra y doctor en filología hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Preside la Academia Dominicana de la Lengua y es miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

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