A LA ZAGA DE SU HUELLA

PANORÁMICA

El Ateneo Insular Internacional arriba, en julio de 2015, a sus veinticinco años de ininterrumpido activismo, como órgano de expresión del Movimiento Interiorista, cuyo ideal aglutina a cultores nacionales e internacionales de su ideario estético, que deslumbrados por la belleza y la dimensión del sentido trascendente de todo cuanto les apela, orientan la búsqueda de su razón de ser y de su vínculo con el Ser de todas las cosas, articulando la metafísica, la mística y lo mitológico, como las tres vertientes posibles para vivenciar y testimoniar experiencias que nos empalman con la Totalidad, como plural latido del Absoluto, del que somos parte y con el que compartimos su naturaleza de eternidad.

Durante estos veinticinco años, el Ateneo Insular Internacional, concebido, fundado y presidido por el doctor Bruno Rosario Candelier, de quien es también el crédito de la creación del Movimiento Interiorista, ha permanecido como la principal y más activa fuerza literaria del país, creando un modelo ejemplar de integración, solidaridad, participación, respeto y criterios humanizantes en el ejercicio de las letras, a fin de configurar no solo la calidad de la creación, sino también hacernos mejores seres humanos, forjados en valores y principios que entrañen el real sentido de la existencia y nos iluminemos con solo saber que no estamos separados, que somos, junto a todo lo latente, una realidad maravillosa que trasciende los pasajeros sentidos ordinarios; por lo que podemos participar conscientemente con el Ser de todas las cosas, gimnasia en la que la conciencia se busca a sí misma. Esta parte, paralela al Vedanta, que precisa que ningún objeto es lo que parece ser ante la mente y los sentidos físicos, motiva al creador interiorista a ahondar en la interioridad del diálogo trascendente entre su sensibilidad y el Ser de las cosas que les llaman hacia el bohío del Tao, al interpretar el ideario estético como una celebración de las esencias enunciándose a sí mismas; mientras que los profanos que apenas ven la sombra de su belleza, crean la ilusión de las formas. El creador interiorista se ejercita ceñido a la convicción de que la poesía es testimonio de la vivencia, expresión de una verdad poética que enuncia lo vivido; porque su función radica en ser voz de la conciencia, la voz de las cosas, la voz de la realidad trascendente en la certeza de que si logramos entender aquello para lo que hemos venido, como ha postulado la mística oriental y cristiana, verdad que ahora valida la física cuántica, en termino espiritual o en el plano de la energía pura, todos somos una manifestación de la Conciencia Cósmica, de la que todo emerge y a la que regresa, en una espiral danzante en la música primordial que le ha dado origen, la sostiene y transforma.

El Interiorismo no es solo un movimiento estético, es también una escuela, un espacio en cuya dinámica se propugna por el desarrollo multidimensional de los que han abrazado su ideal. Orientaciones, coloquios, talleres, jornadas de recitales poéticos, círculos de estudios, ejercicios reflexivos, todo para propiciar la formación intelectual, la agudización de la sensibilidad, la intuición, como vía de acceso a experiencias trascendentes que nos vinculan a la cuarta vertical donde las esencias de las cosas se aman; así como también, la activación de los demás sentidos interiores que hacen posible contemplar y vivenciar la realidad desde la perspectiva de la conciencia que nos entraña con el Todo, o como de otro modo lo hemos dicho: para que transitemos en mansedumbre hacia el otro lado para asistir a un presente continuum, donde las cosas están aconteciendo eternamente y donde en esencia no nos hiere la realidad. Todo, para alcanzar la bienaventuranza de saber que somos expresiones del Uno, de lo que es sin separación más allá de la ilusión de los sentidos ordinarios que crea la distancia.

La galería poética que abre esta antología es un recital de vivencias trascendentes, metafísicas y místicas, que han encauzado a estos poetas hacia la gracia que confiere la sabiduría última y primera de que no es posible conocer el Universo sin el arribo al conocimiento de nosotros mismos... No hay mejor método o entramado discursivo para hacer comprensible los postulados del Interiorismo que una muestra de textos representativos de este ideal estético. Y esto nos conculca a la brevedad, por lo que no haremos en esta parte una apología... Dejaremos a la poesía que diga su misterio de aleros en la intemperie, su interior mujer desnuda mirándose sola en el espejo, su tiempo blanco girando en la rosa para abrirla, para que esta haga con su campana una fisura de luz en el ojo para vernos mirándola.

Y como todo lo sucesivo al talento junto al trabajo, el Ateneo Insular, en ocasión de celebrar tan notable logro, tiene a bien presentar A la zaga de su huella, antología esencial en la que Bruno Rosario Candelier y Ramón Antonio Jiménez exponen una muestra de las más representativas voces ceñidas a los lineamientos estéticos del Movimiento Interiorista. En este compendio, los creadores consagrados y los que se perfilan para que el insobornable e imparcial juez (el tiempo) les establezca con su sentencia favorable, testimonian su visión de la realidad, sus vivencias configuradas a través de símbolos arquetípicos que las recrean y nos hacen partícipes y depositarios de ellas, en virtud de una experiencia cuántica en el plano de la conciencia que Bruno Rosario Candelier ha denominado conciencia empática o vicaria, para referirse a la conexión entre nuestras conciencias, como partículas neuronales de la Conciencia Cósmica, red de los registros universales de lo acontecido y de lo que acontecerá, fruto del cordón umbilical con que la sensibilidad estética nos enyunta en amoroso vínculo espiritual.

Ramón Antonio Jiménez
“Si como el griego afirma en El Cratilo,
el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra Nilo”.

Jorge Luis Borges

Acerca del autor


Bruno Rosario CandelierNació en Moca el 6 de octubre de 1941. Filólogo, ensayista, crítico literario, narrador, educador y promotor literario. Es licenciado en educación por la Universidad Católica Madre y Maestra y doctor en filología hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Preside la Academia Dominicana de la Lengua y es miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

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